Qué es un relé y para qué sirve: tipos, usos y conexión

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Si has abierto un cuadro eléctrico, revisado la caja de fusibles de un coche o instalado un sistema de automatización, seguro que te has topado con un relé, aunque quizá no supieras cómo se llamaba. Este pequeño componente es una de las piezas más versátiles y presentes de la electricidad y la electrónica modernas. En El Corte Eléctrico trabajamos a diario con relés de marcas como Finder, Schneider, Siemens u Omron, y en esta guía te explicamos de forma clara qué es un relé, para qué sirve y cómo elegir el modelo adecuado para cada instalación.

A lo largo del artículo veremos su principio de funcionamiento, sus partes, los distintos tipos que existen y las diferencias con otros dispositivos con los que a menudo se confunde, como el contactor o el interruptor. Tanto si eres instalador profesional como si eres un particular con conocimientos avanzados, encontrarás la información técnica que necesitas para entender por qué el relé sigue siendo insustituible en tantas aplicaciones eléctricas.

Qué es un relé: definición y concepto clave

Un relé es un dispositivo electromagnético que funciona como un interruptor accionado eléctricamente. En lugar de abrir o cerrar un circuito con la mano, como haríamos con un interruptor convencional, el relé lo hace mediante una señal eléctrica que recibe en su bobina. Cuando esa bobina se energiza, genera un campo magnético que desplaza una pieza móvil y provoca la apertura o el cierre de unos contactos, dejando pasar o cortando la corriente en otro circuito distinto.

La clave que hace tan útil al relé es que permite controlar un circuito de potencia (por ejemplo, una lámpara a 230 V o un pequeño motor) mediante un circuito de mando de baja tensión y bajo consumo (por ejemplo, la salida de 24 V de un autómata o un simple pulsador). Ambos circuitos quedan además separados galvánicamente, es decir, aislados eléctricamente entre sí, lo que aporta seguridad y evita interferencias entre la parte de control y la de fuerza.

En pocas palabras, un relé es un interruptor accionado eléctricamente: una pequeña señal en la bobina abre o cierra un circuito independiente, con aislamiento total entre el mando y la carga.

En términos sencillos, podríamos decir que un relé es un intermediario que obedece órdenes eléctricas. Un dispositivo débil (un sensor, un microcontrolador, un termostato) que no podría soportar la corriente de la carga es capaz, gracias al relé, de gobernar consumos mucho mayores sin sufrir daños. Por eso se dice que el relé amplifica la capacidad de mando: con muy poca energía en la bobina se maniobran cargas considerables en los contactos.

Este principio, que Joseph Henry y Samuel Morse ya aprovecharon en el telégrafo del siglo XIX, sigue plenamente vigente. Aunque hoy conviven relés electromecánicos clásicos con relés de estado sólido totalmente electrónicos, la función esencial no ha cambiado: abrir y cerrar circuitos de forma automática, remota y segura, adaptándose a las necesidades de cada instalación.

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Para qué sirve un relé

La función principal de un relé es conmutar circuitos, esto es, abrir o cerrar el paso de la corriente de manera automática en respuesta a una señal. A partir de esa idea básica surgen múltiples utilidades que lo convierten en un componente imprescindible en instalaciones eléctricas, cuadros de automatización, electrónica de consumo y vehículos. Entender para qué sirve un relé ayuda a diseñar mejor cualquier automatismo.

En primer lugar, el relé sirve para mandar a distancia. Podemos accionar una carga situada lejos del punto de control sin necesidad de llevar hasta allí toda la potencia; basta con conducir la señal de mando hasta la bobina. Esto simplifica el cableado, reduce las secciones de conductor en la parte de control y mejora la seguridad del operario, que maniobra siempre a baja tensión, sin exponerse a la corriente de la carga.

En segundo lugar, permite adaptar niveles de tensión y de potencia. Un sistema electrónico que trabaja a 5, 12 o 24 V puede, a través del relé, gobernar cargas a 230 o 400 V. Del mismo modo, una señal de muy poca corriente puede cerrar un contacto capaz de soportar varios amperios. El relé actúa así como interfaz entre el mundo de la señal y el mundo de la potencia, un papel fundamental en la automatización industrial.

En tercer lugar, aporta aislamiento y protección. Al separar galvánicamente el circuito de mando del de fuerza, protege los componentes sensibles frente a sobretensiones, picos y ruido eléctrico procedentes de la carga. Y en cuarto lugar, habilita la lógica y la automatización: combinando varios relés y sus contactos NA y NC se construyen enclavamientos, secuencias, temporizaciones y automatismos que durante décadas han sido la base de la lógica cableada en la industria.

Cómo funciona un relé

Para entender cómo funciona un relé conviene fijarse en dos bloques bien diferenciados: el circuito de mando, que alimenta la bobina, y el circuito de salida, formado por los contactos que abren o cierran la carga. Todo el proceso ocurre cuando la energía eléctrica que llega a la bobina se transforma en fuerza magnética capaz de mover mecánicamente esos contactos, cerrando o abriendo el paso de la corriente en cuestión de milisegundos.

La bobina y el electroimán

La bobina es un arrollamiento de hilo de cobre esmaltado alrededor de un núcleo de material ferromagnético. Cuando aplicamos tensión a sus bornes (habitualmente identificados como A1 y A2), circula una corriente que genera un campo magnético y convierte el núcleo en un electroimán. Cuanto mayor es el número de espiras y la corriente, mayor es la fuerza de atracción disponible. En los relés de corriente continua la polaridad puede ser relevante, mientras que en los de corriente alterna el núcleo incorpora una espira de sombra para evitar vibraciones y zumbidos.

Los contactos: normalmente abierto (NA) y normalmente cerrado (NC)

Los contactos son las piezas metálicas que establecen o interrumpen el circuito de salida. Existen dos estados de referencia con el relé en reposo, es decir, sin alimentar la bobina. El contacto normalmente abierto (NA o NO) permanece abierto en reposo y se cierra al energizar la bobina. El contacto normalmente cerrado (NC) hace justo lo contrario: está cerrado en reposo y se abre al activar el relé. Muchos relés incorporan un contacto conmutado, que comparte un borne común (COM) y bascula entre la posición NA y la NC.

El proceso de conmutación

Cuando la bobina recibe tensión, el electroimán atrae la armadura, una pieza móvil articulada que arrastra los contactos y los hace cambiar de estado: los NA se cierran y los NC se abren. Al cortar la alimentación de la bobina, desaparece el campo magnético y un muelle o resorte devuelve la armadura a su posición de reposo, restableciendo el estado inicial de los contactos. Este ciclo completo se produce en milisegundos y puede repetirse millones de veces a lo largo de la vida útil del componente.

Partes de un relé

Aunque existen muchos formatos y tamaños, la mayoría de relés electromecánicos comparten los mismos elementos fundamentales. Conocerlos ayuda a interpretar los esquemas eléctricos, a realizar el conexionado correcto y a diagnosticar averías con criterio. Estas son las partes esenciales de un relé:

  • Bobina: el arrollamiento de cobre que, al recibir tensión, crea el campo magnético. Se identifica por sus bornes A1 y A2, y determina la tensión de mando del relé.
  • Núcleo y armadura: el núcleo ferromagnético concentra el campo, y la armadura es la pieza móvil que se desplaza al ser atraída, transmitiendo el movimiento a los contactos.
  • Contactos: las láminas conductoras (común, NA y NC) que abren o cierran el circuito de carga. Suelen fabricarse con aleaciones de plata (AgNi, AgSnO2) para resistir el arco eléctrico.
  • Resorte o muelle de retorno: devuelve la armadura a su posición de reposo cuando se desenergiza la bobina, garantizando que el relé vuelva a su estado inicial.
  • Terminales o patillas: los pines de conexión, que pueden ser para zócalo, para circuito impreso, tipo faston o de tornillo, según el formato del relé.
  • Carcasa: el cuerpo, normalmente de plástico, que protege el conjunto y a menudo es transparente para ver el estado del relé. Muchos modelos incorporan un indicador LED, un banderín mecánico o un pulsador de test.

En los relés modulares e industriales es habitual encontrar accesorios complementarios integrados o añadidos: un diodo de protección para absorber la sobretensión de la bobina en corriente continua, un módulo RC para corriente alterna, un enclavamiento mecánico o un LED de señalización. Estos elementos no cambian el principio de funcionamiento, pero mejoran la fiabilidad y la vida útil del conjunto, algo especialmente valorado en entornos industriales exigentes.

Tipos de relés que existen

No todos los relés son iguales. Según su tecnología, su construcción y su aplicación, encontramos varias familias con características muy distintas. En el catálogo de El Corte Eléctrico conviven desde relés miniatura para zócalo hasta relés de estado sólido para maniobra silenciosa, pasando por temporizados y biestables. Estos son los tipos de relés más habituales que debes conocer:

Relé electromecánico

Es el relé clásico y el más extendido. Basa su funcionamiento en la bobina y los contactos mecánicos que hemos descrito. Ofrece un aislamiento excelente, una caída de tensión despreciable en los contactos cerrados y un coste contenido. Series como la Finder 40 y 55, los Omron MY o los Schneider Zelio RXM son referencias típicas de relés miniatura enchufables para cuadro. Su punto débil es el desgaste mecánico de los contactos y una velocidad de conmutación limitada frente a las tecnologías electrónicas.

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Relé de enclavamiento o biestable

El relé biestable, también llamado de enclavamiento o latching, mantiene su posición aunque se corte la alimentación de la bobina. Necesita un impulso para conmutar a un estado y otro impulso (o la inversión de polaridad) para volver. Es muy útil para memorizar estados sin consumo permanente, por ejemplo en el telerruptor o relé de impulsos que controla el alumbrado de una vivienda desde varios pulsadores repartidos por distintas estancias.

Relé temporizado

Introduce un retardo programable entre la señal y la conmutación de los contactos. Los hay con retardo a la conexión, a la desconexión y con funciones más complejas (intermitente, paso a paso, cíclico). Resultan imprescindibles en secuencias de arranque, en el control de bombas o en la temporización de alumbrados de escalera. La gama Schneider Zelio Time o los temporizadores modulares de Finder serie 80 son ejemplos habituales en cuadros de automatización.

Relé modular o de acoplamiento

Es un relé pensado para montarse en carril DIN dentro del cuadro y hacer de interfaz entre la señal (por ejemplo, la salida de un PLC) y una carga. Suelen ser muy delgados, incorporan LED indicador y bornes de tornillo o de resorte. Las series de relés de interface de Finder, Phoenix Contact o Weidmüller cumplen esta función, aportando un acoplamiento limpio entre el autómata y la parte de potencia de la instalación.

Relé térmico

Merece una mención aparte porque no conmuta por una bobina, sino por el calentamiento de unas láminas bimetálicas al circular corriente. Se emplea para proteger motores frente a sobrecargas: si la intensidad supera el valor ajustado durante cierto tiempo, el bimetal se deforma y abre el circuito de mando. Conviene no confundir el relé térmico con el conjunto de los relés de protección, una categoría más amplia que incluye relés diferenciales, de mínima tensión, de control de fases o de nivel, cada uno vigilando una magnitud concreta de la instalación.

Tipo de reléCaracterística principalAplicación típica
ElectromecánicoContactos mecánicos y bobina, buen aislamientoCuadros, automatismos y uso general
Estado sólido (SSR)Conmutación electrónica sin partes móvilesManiobra frecuente, cargas resistivas, hornos
Biestable o de enclavamientoMantiene el estado sin consumo permanenteTelerruptores y control de alumbrado
TemporizadoRetardo programable a la conexión o desconexiónSecuencias, arranques y control de bombas
Modular de acoplamientoInterfaz señal-carga en carril DINSalidas de PLC y señalización
TérmicoProtección por bimetal frente a la sobrecargaProtección de motores

El relé de estado sólido (SSR) frente al electromecánico

El relé de estado sólido, conocido por sus siglas en inglés SSR (solid state relay), realiza la misma función de conmutar un circuito, pero sin ninguna pieza móvil. En lugar de una bobina y unos contactos, emplea componentes semiconductores (tiristores, triacs o transistores) y un optoacoplador que garantiza el aislamiento entre la entrada de mando y la salida de potencia. La señal de control activa el optoacoplador, y este dispara el semiconductor que deja pasar la corriente hacia la carga.

Este diseño le confiere ventajas notables. Al no tener contactos, no sufre desgaste mecánico ni genera arco eléctrico, por lo que soporta un número enorme de maniobras y resulta idóneo para aplicaciones con conmutación muy frecuente, como el control de temperatura de un horno mediante un regulador PID. Además, conmuta de forma silenciosa, muy rápida y sin rebotes, y muchos modelos para corriente alterna lo hacen en el paso por cero, reduciendo las perturbaciones y el estrés sobre la carga.

No obstante, el SSR también tiene inconvenientes que conviene valorar. Presenta una pequeña caída de tensión y disipa calor cuando conduce, por lo que a menudo necesita un disipador; tiene una corriente de fuga en estado abierto que impide considerarlo un corte totalmente seguro; y suele ser más sensible a las sobreintensidades y a los picos de tensión que un relé electromecánico. Por eso conviene protegerlo adecuadamente con fusibles rápidos y dimensionarlo con un buen margen de seguridad.

¿Cuándo elegir uno u otro? Como regla general, el relé electromecánico sigue siendo la opción más versátil y económica para maniobras ocasionales y cargas variadas, mientras que el SSR brilla cuando se necesita conmutar miles de veces, trabajar en silencio o controlar con precisión cargas resistivas. En el catálogo encontramos relés de estado sólido de marcas como Finder, Schneider u Omron serie G3, tanto para carril DIN como para montaje en panel con disipador.

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Diferencia entre relé y contactor

Una de las dudas más frecuentes es en qué se diferencia un relé de un contactor, porque ambos son dispositivos electromagnéticos que abren y cierran circuitos mediante una bobina. La distinción no está en el principio de funcionamiento, que es prácticamente el mismo, sino en la magnitud de la carga que manejan y en el uso al que se destinan. Aclarar esta diferencia entre relé y contactor evita errores de selección en el cuadro.

El relé se emplea en la maniobra de señal y de pequeñas cargas: circuitos de control, mando, señalización y consumos reducidos, normalmente hasta unos 8, 10 o 16 A. Su bobina consume poco, sus contactos son de tamaño modesto y su lógica es la de gobernar información y cargas ligeras. Es, en esencia, el rey del circuito de control y de la baja potencia dentro de un automatismo.

El contactor, en cambio, está diseñado para la maniobra de potencia: arranque y parada de motores, calefacción, iluminación de gran potencia y cargas de decenas o cientos de amperios. Incorpora cámaras de extinción del arco, contactos robustos y, con frecuencia, contactos auxiliares y la posibilidad de acoplar relés térmicos. Está pensado para trabajar en categorías de empleo exigentes como la AC-3, propia del arranque de motores.

En la práctica, ambos se complementan. Es muy habitual que un relé pequeño, gobernado por un PLC o un sensor, active a su vez la bobina de un contactor que maneja el motor. Así, la señal débil controla la potencia a través de una cadena relé-contactor perfectamente dimensionada. Recuerda la regla básica: si necesitas mover un motor trifásico, piensa en un contactor; si necesitas conmutar una señal o una carga pequeña, el relé es tu componente.

CaracterísticaReléContactor
Función principalManiobra de señal y pequeñas cargasManiobra de potencia
Intensidad habitualHasta 8-16 ADesde 9 A hasta cientos de A
Aplicación típicaCircuitos de control y señalizaciónMotores, calefacción y grandes cargas
Extinción del arcoSin cámara apagachispasCon cámaras de extinción del arco
ContactosPequeños, a menudo conmutadosRobustos, con auxiliares opcionales
Ejemplo de usoSalida de un autómataArranque de un motor trifásico

Relé, contactor e interruptor: cómo distinguirlos

Además del contactor, el relé se confunde a veces con el interruptor. La diferencia esencial está en la forma de accionamiento. Un interruptor convencional se acciona de forma manual: alguien tiene que mover físicamente la palanca o pulsar la tecla para abrir o cerrar el circuito. El relé, por el contrario, se acciona eléctricamente y a distancia, gracias a la señal que recibe su bobina, sin intervención mecánica directa de una persona.

Conviene además no confundir el interruptor de maniobra con el interruptor automático magnetotérmico o el diferencial, cuya misión no es solo maniobrar sino proteger la instalación frente a sobrecargas, cortocircuitos y derivaciones, tal como exige el REBT. Estos dispositivos actúan de forma automática ante un defecto, pero su lógica de protección es diferente de la simple conmutación que realiza un relé de propósito general dentro de un automatismo.

Podemos resumirlo así: el interruptor manual lo mueve una persona, el relé lo mueve una señal eléctrica y el contactor es, en esencia, un relé de gran capacidad para potencia. Los tres abren y cierran circuitos, pero cada uno ocupa su lugar según quién da la orden y qué magnitud de carga hay que manejar. Entender esta jerarquía evita errores de diseño y una mala selección de material en el cuadro eléctrico.

Aplicaciones de los relés en la práctica

La versatilidad del relé explica que lo encontremos en prácticamente cualquier ámbito donde haya que controlar circuitos eléctricos. Desde la gran industria hasta el salpicadero de un coche, el relé aparece siempre que una señal débil debe gobernar una carga. Estas son algunas de sus aplicaciones más representativas:

Automatización y control industrial

En la industria, el relé es el nexo entre la lógica de control y la potencia. Las salidas de los autómatas programables (PLC) rara vez pueden mover directamente una carga, así que se emplean relés de acoplamiento que amplifican esa señal y aíslan el autómata de las perturbaciones de la instalación. También se usan para enclavamientos de seguridad, señalización de estados y lógica cableada auxiliar en máquinas y líneas de producción.

Domótica y control de edificios

En viviendas y edificios, los relés permiten integrar el alumbrado, las persianas, la climatización o el riego en sistemas domóticos y de control. Un telerruptor o relé de impulsos gobierna una lámpara desde varios puntos, y los módulos de relé de los sistemas KNX o de los cuadros domóticos conmutan cargas siguiendo las órdenes del controlador, aportando comodidad y eficiencia energética a la instalación.

Automoción

El automóvil es un gran consumidor de relés. A 12 V, gobiernan faros, luneta térmica, ventiladores del motor, bombas de combustible, claxon o el motor de arranque. Son los típicos relés compactos con formato normalizado que se alojan en la caja de relés y fusibles. Gracias a ellos, un interruptor del salpicadero de poca corriente puede activar cargas de varios amperios sin sobrecalentarse ni deteriorarse con el tiempo.

Cuadros eléctricos e instalaciones

En cualquier cuadro encontramos relés para señalización, acoplamiento, temporización y automatismos. Se montan en carril DIN, se identifican con etiquetas y se protegen con los diodos o módulos RC adecuados. Su facilidad de sustitución mediante zócalo los convierte en un componente cómodo de mantener, lo que reduce los tiempos de parada cuando hay que reemplazar una unidad averiada.

Cómo elegir un relé: guía práctica

Elegir bien un relé consiste en hacer coincidir sus características con las de la señal de mando y las de la carga. Un error habitual es fijarse solo en la tensión de la bobina y olvidar el poder de corte de los contactos o el tipo de carga. Para acertar en la elección de un relé, revisa siempre los siguientes parámetros antes de comprar.

Tensión y tipo de la bobina

La bobina debe alimentarse con la tensión disponible en tu circuito de mando. Los valores más comunes son 12 y 24 V en corriente continua para automatismos y electrónica, 24 V en alterna, y 230 V en alterna para el mando directo desde la red. Debes respetar también el tipo de corriente (continua o alterna) y verificar el rango de tensión admisible, ya que alimentar la bobina fuera de rango provoca fallos de conmutación o el calentamiento del componente.

Número y tipo de contactos

Según el automatismo necesitarás uno, dos o cuatro contactos, y estos pueden ser normalmente abiertos, normalmente cerrados o conmutados. Un contacto conmutado (un común que bascula entre NA y NC) ofrece la máxima flexibilidad. Cuantos más contactos, mayor suele ser el tamaño y, a veces, menor la intensidad admisible por contacto, así que conviene ajustar la elección a lo que realmente se va a cablear en el circuito.

Intensidad, tensión y tipo de carga

El dato decisivo es el poder de corte: la intensidad y la tensión máximas que los contactos pueden conmutar con seguridad. No es lo mismo una carga resistiva que una inductiva (motores, bobinas) o capacitiva (fuentes conmutadas, luminarias LED), porque estas últimas generan picos que erosionan los contactos. Ante cargas exigentes conviene sobredimensionar el relé o recurrir a un SSR o a contactos reforzados para alargar su vida útil.

Tensión de bobinaTipo de corrienteUso más frecuente
12 VContinua (DC)Automoción, electrónica y sistemas con batería
24 VContinua (DC)Automatismos industriales y salidas de PLC
24 VAlterna (AC)Circuitos de mando a 24 V
48 / 110 VContinua o alternaInstalaciones especiales y ferroviarias
230 VAlterna (AC)Mando directo desde la red doméstica

Formato, montaje y conexión típica

Por último, elige el formato adecuado y ten claro el conexionado. En un relé enchufable, la bobina se conecta a los bornes A1 y A2, mientras que los contactos disponen de sus propios bornes numerados (común, NA y NC). El relé enchufable sobre zócalo facilita la sustitución sin tocar el cableado; el relé modular delgado se fija en carril DIN dentro del cuadro. En bobinas de corriente continua conviene añadir un diodo volante para absorber la sobretensión que se genera al desconectar, y en alterna un módulo RC. El montaje en zócalo con retenedor es el más cómodo para el mantenimiento, y accesorios como el LED de estado ayudan a verificar de un vistazo si el relé está activado.

Averías comunes en los relés y mantenimiento

Aunque son componentes robustos, los relés no son eternos, sobre todo los electromecánicos, cuyos contactos se desgastan con cada maniobra. Conocer las averías más frecuentes ayuda a diagnosticarlas rápido y a prolongar la vida de la instalación. Estos son los fallos que más habitualmente vemos en los relés:

  • Contactos pegados o soldados: cuando una sobreintensidad o una carga muy inductiva funde momentáneamente los contactos, estos pueden quedar soldados y el relé no vuelve a abrir. Es una avería peligrosa porque la carga permanece alimentada de forma incontrolada.
  • Contactos quemados o desgastados: el arco eléctrico que salta en cada apertura erosiona la plata de los contactos. Con el tiempo aumenta la resistencia de contacto, aparecen falsos contactos y la carga funciona de forma intermitente.
  • Bobina quemada: una sobretensión mantenida, una tensión de bobina equivocada o el exceso de temperatura pueden quemar el arrollamiento. El relé deja de conmutar y, midiendo con un polímetro, la bobina aparece abierta o con una resistencia anómala.
  • Zumbido en relés de alterna: si el núcleo está sucio o la tensión es baja, el relé de corriente alterna puede vibrar y emitir un zumbido característico, señal de que la atracción magnética no es firme.
  • Fallos en relés de estado sólido: los SSR tienden a fallar en cortocircuito (quedan conduciendo), sufren si no llevan disipador suficiente y presentan corriente de fuga, por lo que nunca deben considerarse un seccionamiento seguro de la instalación.

Para el mantenimiento, la mejor estrategia es preventiva: dimensionar el relé con margen, proteger la bobina con el diodo o el módulo RC adecuados y sustituir el componente ante los primeros síntomas de fallo. El montaje sobre zócalo hace que ese reemplazo sea cuestión de segundos. Ante cualquier duda sobre el modelo o el conexionado, en El Corte Eléctrico contamos con asesoramiento técnico para ayudarte a elegir el relé idóneo para tu aplicación.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre un relé y un contactor?

La diferencia está en la magnitud de la carga y en el uso. El relé maniobra señales y cargas pequeñas en circuitos de control, normalmente hasta 8-16 A. El contactor está diseñado para la potencia: mueve motores y grandes cargas, incorpora cámaras de extinción del arco y soporta intensidades mucho mayores. En muchas instalaciones, un relé pequeño gobierna la bobina de un contactor.

¿Qué significan NA y NC en un relé?

NA es el contacto normalmente abierto: con el relé en reposo está abierto y se cierra al alimentar la bobina. NC es el contacto normalmente cerrado: en reposo está cerrado y se abre al activar el relé. Muchos relés tienen contactos conmutados, que comparten un borne común y basculan entre la posición NA y la NC.

¿Un relé sirve tanto para corriente continua como alterna?

Sí, pero hay que fijarse en dos cosas. La bobina se fabrica para una tensión y un tipo de corriente concretos (por ejemplo 24 V DC o 230 V AC), y hay que respetarlos. Los contactos, por su parte, tienen un poder de corte especificado para continua y para alterna, que suele ser distinto, sobre todo con cargas inductivas.

¿Qué tensión de bobina debo elegir, 12, 24 o 230 V?

Depende de tu circuito de mando. En automoción y electrónica se usan 12 V DC; en automatismos industriales y salidas de PLC, 24 V DC; y para el mando directo desde la red doméstica, 230 V AC. Elige la que coincida con la tensión de control disponible y verifica siempre el tipo de corriente, continua o alterna.

¿Cómo sé si un relé está averiado?

Los síntomas más habituales son que la carga no conmuta, que lo hace de forma intermitente o que el relé no vuelve a abrir. Con un polímetro puedes comprobar la continuidad de la bobina (no debe estar abierta) y el estado de los contactos al activarlo. Un zumbido en un relé de alterna o unos contactos ennegrecidos también delatan el fallo.

¿Qué es un relé de estado sólido y cuándo conviene usarlo?

Un relé de estado sólido (SSR) conmuta mediante semiconductores, sin contactos ni partes móviles. Es ideal cuando se necesita conmutar muchas veces, trabajar en silencio y sin desgaste, como en el control de temperatura de hornos. A cambio, disipa calor, puede necesitar disipador y presenta una pequeña corriente de fuga en estado abierto.

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