El precio de instalación de un punto de recarga para coche eléctrico en una vivienda española se mueve, en 2026, en una horquilla orientativa de entre 900 y 2.500 euros en la mayoría de los casos, con instalaciones sencillas que pueden bajar de esa cifra y proyectos complejos en garajes comunitarios o con trifásica que pueden superarla. Esa horquilla tan amplia tiene una explicación: el cargador es solo una parte del presupuesto, y el resto depende de tu instalación concreta.
En esta guía vamos a desglosar el precio como lo haría un distribuidor de material eléctrico: partida por partida. Verás cuánto cuesta el cargador según tipo y potencia, cuánto suman las protecciones obligatorias que exige la ITC-BT-52, qué supone cada metro de línea desde el cuadro hasta la plaza, qué cobra de media un instalador autorizado y cuánto cuesta legalizar la instalación. Con esos números delante podrás leer cualquier presupuesto con criterio y detectar dónde te están cobrando de más.
Todos los precios que verás a continuación son orientativos, basados en rangos habituales del mercado español en 2026, e incluyen IVA salvo que se indique lo contrario. Tu presupuesto real dependerá de la distancia al cuadro eléctrico, el estado de tu instalación, la potencia contratada y la tarifa de mano de obra de tu zona, así que tómalos como referencia para comparar, nunca como precio cerrado.
Compra Material Eléctrico y Ahorra
Stock permanente, envío 24-48h y precios actualizados constantemente.
Descubre las últimas tendencias en nuestra tienda online.
Por qué compensa cargar el coche eléctrico en casa: el ahorro frente a la carga pública
Antes de hablar de costes, conviene poner la inversión en contexto. Cargar en casa es, con diferencia, la forma más barata de alimentar un coche eléctrico. Con una tarifa con discriminación horaria y cargando de madrugada, el kWh puede salir en torno a 0,08-0,15 euros, lo que se traduce en aproximadamente 1,5 a 2,5 euros por cada 100 km recorridos. En un cargador público de carga rápida, el mismo kWh puede costar entre 0,40 y 0,79 euros, es decir, entre 6 y 12 euros por cada 100 km.
La diferencia anual es notable. Un conductor medio que haga 15.000 km al año puede gastar entre 225 y 375 euros cargando en casa en horario valle, frente a los 900-1.800 euros que le costaría depender de la red pública de carga rápida. Dicho de otra forma: la instalación del punto de recarga se amortiza, en la mayoría de los casos, en uno o dos años solo por la diferencia de precio de la energía.
| Modalidad de carga | Precio kWh aprox. | Coste por 100 km | Coste anual (15.000 km) |
|---|---|---|---|
| En casa, hora valle | 0,08-0,12 € | 1,5-2,2 € | 225-330 € |
| En casa, tarifa plana media | 0,15-0,20 € | 2,7-3,6 € | 400-540 € |
| Punto público lento/semirrápido | 0,30-0,45 € | 5,4-8,1 € | 810-1.215 € |
| Punto público rápido/ultrarrápido | 0,45-0,79 € | 8-14 € | 1.200-2.100 € |
A esto hay que sumar la comodidad: el coche amanece cargado cada día, sin desvíos ni esperas. Y si en el futuro instalas placas solares, podrás derivar excedentes a la batería del coche y reducir el coste de la recarga prácticamente a cero en muchas horas del día. Por eso, más que un gasto, el punto de recarga doméstico es la pieza que hace que un coche eléctrico salga realmente a cuenta.
Factores que influyen en el precio de la instalación de un punto de recarga
No hay dos instalaciones iguales, y por eso dos vecinos con el mismo coche pueden recibir presupuestos que difieren en más de mil euros. Estos son los factores que de verdad mueven el precio, ordenados de mayor a menor impacto en un presupuesto típico.
- Distancia entre el cuadro eléctrico y la plaza de aparcamiento. Es el factor más determinante en garajes comunitarios. Cada metro de línea suma cable, canalización y tiempo de mano de obra. Pasar de 5 a 40 metros puede encarecer la instalación en 400-900 euros.
- Tipo y potencia del cargador. Un wallbox monofásico básico de 7,4 kW no cuesta lo mismo que un equipo trifásico inteligente de 22 kW con modulación de potencia y conectividad. La diferencia puede superar los 800 euros solo en el equipo.
- Protecciones y adecuación del cuadro. La ITC-BT-52 obliga a instalar un circuito exclusivo con sus propias protecciones. Si tu cuadro tiene espacio libre, es una partida contenida; si hay que ampliar el cuadro o instalar uno secundario, el coste sube.
- Mano de obra. Varía según la provincia y la complejidad: una instalación sencilla se resuelve en media jornada; una con obra, canalizaciones largas o trámites de comunidad puede llevar una jornada completa o más.
- Legalización y tramitación. Toda instalación de recarga debe registrarse con su certificado de instalación eléctrica (CIE). En instalaciones de más de 50 kW se exige además proyecto técnico, pero en una vivienda lo habitual es la memoria técnica de diseño.
- Estado de la instalación existente. Si la vivienda tiene una instalación antigua sin toma de tierra adecuada o con el cuadro saturado, habrá que adecuarla antes, y eso es un sobrecoste que conviene conocer de antemano.
La buena noticia es que casi todos estos factores se pueden estimar con una visita previa o incluso con fotos del cuadro y de la plaza. Desconfía de presupuestos cerrados dados por teléfono sin conocer la distancia de la línea ni el estado del cuadro: o llevan margen de sobra, o acabarán en extras.
Desglose de partidas: qué estás pagando exactamente en un punto de recarga
Vamos a abrir el presupuesto como lo haría un distribuidor profesional de material eléctrico. Una instalación doméstica de punto de recarga se compone de cinco grandes partidas: el cargador, las protecciones eléctricas, la línea (cable y canalización), la mano de obra y la legalización. Conocer el rango razonable de cada una es la mejor defensa frente a presupuestos inflados.
Material Eléctrico al Mejor Precio
Marcas líderes, stock inmediato y envío en 24-48h.
Ahora con descuentos en novedades de temporada
El cargador o wallbox: la partida más visible
El wallbox es el equipo que más llama la atención, pero no siempre el que más pesa en el total. En 2026 los rangos orientativos de mercado en España son estos:
| Tipo de cargador | Potencia habitual | Rango de precio |
|---|---|---|
| Wallbox monofásico básico | 3,7-7,4 kW | 350-700 € |
| Wallbox monofásico inteligente (wifi, app, modulación) | 7,4 kW | 550-1.100 € |
| Wallbox trifásico básico | 11-22 kW | 600-1.100 € |
| Wallbox trifásico inteligente con gestión dinámica | 11-22 kW | 900-1.600 € |
| Cargador portátil reforzado (solución provisional) | 2,3-3,7 kW | 200-450 € |
Dentro de cada categoría, el precio sube con la conectividad (wifi, Bluetooth, Ethernet), la compatibilidad con gestión dinámica de potencia, la integración con fotovoltaica, el cable anclado frente a la toma tipo 2 y la calidad constructiva (grado IP e IK para exteriores). Si vas a instalar el cargador a la intemperie, no escatimes en protección IP54 o superior: es la diferencia entre un equipo que dura diez años y uno que falla al segundo invierno.
Protecciones obligatorias según la ITC-BT-52
La ITC-BT-52 del REBT regula las infraestructuras de recarga del vehículo eléctrico y exige que cada punto de recarga cuelgue de un circuito exclusivo con sus propias protecciones. En una vivienda, el esquema habitual (esquema 4, circuito individual desde el cuadro de la vivienda) requiere como mínimo:
- Interruptor magnetotérmico dedicado, dimensionado a la potencia del cargador (típicamente 32 A en curva C para 7,4 kW monofásico): entre 15 y 60 euros según marca y poder de corte.
- Interruptor diferencial tipo A de 30 mA como mínimo; si el cargador no incorpora detección de fugas de corriente continua de 6 mA, se necesita un diferencial tipo B, bastante más caro: el tipo A ronda los 40-120 euros, mientras que un tipo B puede costar entre 250 y 600 euros. Muchos wallbox modernos ya integran la detección DC de 6 mA, lo que permite usar tipo A y ahorrar una cantidad importante.
- Protector contra sobretensiones permanentes y transitorias, muy recomendable y exigido en muchos casos: entre 60 y 180 euros.
- Contactor y accesorios si se quiere programar la carga en horario valle con un reloj o con la propia domótica del cargador: entre 30 y 90 euros.
En total, la partida de protecciones se mueve entre 120 y 350 euros con diferencial tipo A, y entre 400 y 800 euros si hace falta un tipo B. Este es uno de los puntos donde elegir bien el cargador (con detección DC integrada) ahorra dinero real en el cuadro.
Línea eléctrica: cable, canalización y metros
La línea que une el cuadro con el cargador suele ejecutarse con manguera de cobre de 6 mm² para 7,4 kW (o 10 mm² para distancias largas o 11 kW trifásicos, según caída de tensión), bajo tubo rígido o canal en superficie. Los rangos orientativos por metro instalado, incluyendo cable, tubo, pequeño material y la parte proporcional de mano de obra, van de 9 a 20 euros por metro en tendidos sencillos en superficie, y de 20 a 35 euros por metro si hay que hacer rozas, atravesar muros o trabajar en altura.
| Distancia cuadro-cargador | Escenario típico | Coste orientativo de la línea |
|---|---|---|
| Hasta 5 m | Garaje de unifamiliar junto al cuadro | 60-150 € |
| 5-15 m | Unifamiliar con cuadro en otra estancia | 150-400 € |
| 15-30 m | Garaje comunitario, plaza cercana a la centralización | 350-800 € |
| 30-60 m | Garaje comunitario, plaza alejada o en otra planta | 700-1.600 € |
En garajes comunitarios, además, la línea suele partir de la centralización de contadores y discurrir por zonas comunes, lo que implica canalización vista de calidad, fijaciones cada pocos centímetros y, en ocasiones, contador secundario o equipo de medida propio. Todo ello explica por qué la misma instalación cuesta sensiblemente más en un edificio de viviendas que en un chalet.
Mano de obra del instalador autorizado
La instalación debe ejecutarla una empresa instaladora habilitada en baja tensión: es requisito para emitir el certificado de instalación y para acceder a cualquier ayuda pública. La mano de obra de una instalación doméstica estándar (medio día a un día de trabajo de uno o dos operarios) se mueve entre 250 y 600 euros. Instalaciones con obra civil, tendidos largos o trabajos en garajes comunitarios pueden alcanzar los 600-1.000 euros.
Legalización, certificado y trámites
Tras la instalación, el instalador emite el certificado de instalación eléctrica y lo registra ante el organismo competente de la comunidad autónoma, acompañado de la memoria técnica de diseño. Esta partida, incluyendo tasas y gestión, suele costar entre 90 y 250 euros. En instalaciones que requieren proyecto y dirección de obra (potencias superiores a 50 kW, no es el caso doméstico) la cifra es muy superior, pero en una vivienda la memoria técnica es lo habitual.
| Partida | Rango orientativo | Peso típico en el total |
|---|---|---|
| Cargador wallbox | 350-1.600 € | 35-45 % |
| Protecciones ITC-BT-52 | 120-800 € | 10-20 % |
| Línea (cable + canalización) | 60-1.600 € | 10-30 % |
| Mano de obra | 250-1.000 € | 20-30 % |
| Legalización y trámites | 90-250 € | 5-10 % |
Coste medio de instalar un punto de recarga en España por escenarios
Con las partidas anteriores sobre la mesa, podemos componer los tres escenarios más habituales en España. Recuerda que son rangos orientativos para comparar presupuestos, no precios garantizados: tu caso concreto puede salirse de la horquilla por arriba o por abajo.
Escenario 1: vivienda unifamiliar con monofásica
Es el caso más sencillo y barato. El cuadro suele estar cerca del garaje o del punto de aparcamiento, la línea es corta y no hay trámites de comunidad. Con un wallbox monofásico de 7,4 kW con detección DC integrada, protecciones tipo A, 5-10 metros de línea y legalización incluida, el precio total suele situarse entre 900 y 1.500 euros. Si se opta por un cargador inteligente de gama alta con gestión dinámica de potencia, el total puede subir a 1.300-1.900 euros.
Escenario 2: plaza en garaje comunitario
Aquí el cargador es el mismo, pero la línea y la gestión encarecen el conjunto. Lo habitual es derivar la línea desde la centralización de contadores del edificio hasta la plaza, con tendidos de 20 a 60 metros por zonas comunes, contador o equipo de medida en algunos casos y comunicación previa a la comunidad. El rango habitual va de 1.400 a 2.800 euros, y plazas muy alejadas de la centralización pueden superar los 3.000 euros. Sobre los pasos legales en comunidades de propietarios (la comunicación al administrador, los plazos y lo que la comunidad puede o no puede objetar) no nos extendemos aquí: es un tema con entidad propia que conviene estudiar antes de pedir presupuesto.
Escenario 3: vivienda con suministro trifásico
Si tu vivienda dispone de trifásica, puedes instalar un cargador de 11 o 22 kW y reducir drásticamente los tiempos de carga. El equipo es más caro, las protecciones son tetrapolares y el cable tiene cinco conductores, así que el total sube: entre 1.300 y 2.400 euros para 11 kW, y entre 1.600 y 2.900 euros para 22 kW, siempre que la potencia contratada acompañe. Antes de dar el paso conviene valorar si de verdad necesitas esa velocidad de carga, porque muchas veces una monofásica bien gestionada cubre de sobra el uso diario; en esta comparativa entre monofásico y trifásico para el coche eléctrico analizamos cuándo compensa cada opción.
| Escenario | Cargador típico | Rango total orientativo |
|---|---|---|
| Unifamiliar, monofásica, cargador básico | 7,4 kW | 900-1.500 € |
| Unifamiliar, monofásica, cargador inteligente | 7,4 kW | 1.300-1.900 € |
| Garaje comunitario, plaza cercana | 7,4 kW | 1.400-2.000 € |
| Garaje comunitario, plaza alejada | 7,4 kW | 1.900-3.000 € |
| Vivienda trifásica | 11-22 kW | 1.300-2.900 € |

Monofásico o trifásico: cómo afecta al presupuesto y a la velocidad de carga
La inmensa mayoría de las viviendas españolas tienen suministro monofásico, lo que limita la potencia del cargador a 7,4 kW (32 A a 230 V). Con esa potencia, una batería de 60 kWh se carga del 20 al 80 % en unas 5 horas, más que suficiente para cargar de madrugada en horario valle. El coste extra de pasar a trifásica solo para cargar más rápido (cambio de instalación de enlace, nuevo cuadro, trámites con la distribuidora) rara vez compensa en un uso doméstico normal.
Si ya tienes trifásica (habitual en chalets grandes, viviendas con bomba de calor potente o casas con taller), aprovecharla es razonable: un cargador de 11 kW carga un 50 % más rápido que uno de 7,4 kW con un sobrecoste moderado. Eso sí, revisa la potencia contratada: cargar a 11 kW con 10 kW contratados y la casa en marcha hará saltar el control de potencia. La solución elegante es un cargador con gestión dinámica, que mide el consumo del hogar en tiempo real y ajusta la potencia de carga al hueco disponible. En esta guía sobre la potencia necesaria para cargar el coche eléctrico en casa explicamos cómo calcular si necesitas ampliar potencia o si te basta con la contratada.
Cargador inteligente o básico: cuánto cambia el precio final
Un cargador básico hace una cosa: cargar a la potencia fijada. Un cargador inteligente añade conectividad y gestión: programación horaria desde el móvil, modulación dinámica de potencia, estadísticas de consumo, integración con placas solares para cargar con excedentes y, en algunos modelos, control de acceso por RFID, útil en plazas comunitarias.
La diferencia de precio entre ambos, a igualdad de potencia, ronda los 200-600 euros. ¿Compensa? En la mayoría de los casos, sí, por tres motivos. Primero, la gestión dinámica evita ampliar la potencia contratada, lo que ahorra dinero todos los meses en el término fijo de la factura. Segundo, la programación en horario valle automatiza el ahorro sin depender de contactores y relojes externos, que también cuestan dinero y ocupan cuadro. Tercero, si tienes o tendrás fotovoltaica, la carga con excedentes convierte el coche en el mejor almacén de tu energía solar. Analizamos a fondo las diferencias y para qué perfil conviene cada uno en esta comparativa de cargador de coche eléctrico inteligente o básico.
Hay un caso en el que el básico gana: presupuesto muy ajustado, instalación sencilla en unifamiliar, tarifa sin discriminación horaria y sin planes de fotovoltaica. En ese escenario, un buen wallbox básico con detección DC de 6 mA integrada es una compra perfectamente razonable, y siempre podrás programar la carga desde el propio coche.
Subvenciones al punto de recarga en 2026: Plan MOVES y deducción en el IRPF
Las ayudas públicas han sido históricamente la vía para recortar el coste de forma significativa, pero exigen prudencia: su vigencia, dotación y condiciones cambian con frecuencia y varían por comunidad autónoma, así que verifica siempre la situación en el momento de firmar tu presupuesto.
El Plan MOVES, en sus sucesivas ediciones, ha venido subvencionando un porcentaje del coste de la infraestructura de recarga para particulares, que en convocatorias recientes ha llegado al 70 % del coste subvencionable en municipios pequeños y a porcentajes algo menores en el resto. La gestión corresponde a cada comunidad autónoma, los fondos se agotan por orden de solicitud y las convocatorias se han ido prorrogando y renovando, por lo que antes de contar con la ayuda debes confirmar que la convocatoria de tu comunidad sigue abierta y con fondos disponibles. Ten en cuenta además que la tramitación exige factura de empresa instaladora habilitada y certificado de instalación registrado: otra razón para no caer en instalaciones sin legalizar.
En paralelo, la deducción en el IRPF por la instalación de puntos de recarga ha permitido deducir el 15 % de las cantidades pagadas, con una base máxima de 4.000 euros, para instalaciones en inmuebles propios no afectos a actividad económica. Esta deducción ha estado sujeta a plazos concretos que se han ido prorrogando en distintos ejercicios, de modo que su aplicabilidad en 2026 debe confirmarse con la normativa fiscal vigente o con un asesor antes de descontarla del presupuesto. El pago, importante, debe hacerse por medios bancarios (nunca en efectivo) para tener derecho a la deducción.
Una regla sensata: calcula tu presupuesto sin ayudas y considera cualquier subvención o deducción como un extra que mejorará la operación si llega. Así evitas sustos si la convocatoria se agota o los plazos no encajan con tu instalación.
Material Eléctrico al Mejor Precio
Marcas líderes, stock inmediato y envío en 24-48h.
Ahora con descuentos en novedades de temporada
Pasos y plazos: cuánto se tarda en instalar un punto de recarga
El proceso completo, desde que pides presupuesto hasta que cargas por primera vez, suele llevar entre una y cuatro semanas según el escenario. Estos son los pasos habituales:
- Estudio previo (1-3 días). El instalador evalúa el cuadro, la potencia contratada, la distancia a la plaza y el estado de la instalación. Con fotos y datos de la factura eléctrica, muchas empresas dan un presupuesto preliminar en 24-48 horas.
- Presupuesto y elección del equipo (2-7 días). Compara al menos dos presupuestos desglosados por partidas. Verifica que incluyan protecciones conforme a ITC-BT-52, legalización y garantía de la instalación.
- Comunicación a la comunidad, si aplica (30 días de plazo legal). En garajes comunitarios debes comunicar la instalación al presidente o administrador con 30 días de antelación. No necesitas autorización, solo comunicarlo, pero el plazo corre y conviene lanzarlo en paralelo al presupuesto.
- Ejecución de la instalación (medio día a 2 días). Tendido de línea, montaje de protecciones, fijación y conexionado del wallbox, pruebas de funcionamiento y verificación de la carga con el vehículo.
- Certificado y registro (1-3 semanas según comunidad autónoma). El instalador emite el certificado de instalación eléctrica y lo registra en industria. Puedes usar el cargador desde el primer día; el registro es el trámite que deja la instalación legalizada.
- Solicitud de ayudas, si procede. Con la factura y el certificado en mano se tramita la subvención o se guarda la documentación para la deducción fiscal.
Errores frecuentes que encarecen la instalación del punto de recarga
En presupuestos reales se repiten una serie de errores que cuestan dinero, a veces en el momento y a veces a los dos años. Evítalos y tu instalación saldrá más barata y durará más:
- Comprar el cargador sin mirar la detección DC de 6 mA. Si el equipo no la integra, necesitarás un diferencial tipo B que puede costar 250-600 euros. Un cargador 100 euros más caro con detección integrada sale mucho más barato en el cómputo global.
- Sobredimensionar la potencia. Pagar un 22 kW trifásico para un coche que solo admite 7,4 kW en alterna, o para un uso de 40 km diarios, es tirar el dinero. Dimensiona según el cargador embarcado del coche y tu uso real.
- Infradimensionar el cable. Ahorrar en sección (4 mm² donde tocan 6 mm²) provoca calentamientos y caídas de tensión, y obligará a recablear si algún día subes la potencia. El cobre bien dimensionado es de las inversiones más rentables de la instalación.
- No prever la ubicación pensando en el coche. Instalar el wallbox en el lado contrario a la toma del vehículo obliga a cables más largos o a maniobras incómodas cada día. Cinco minutos pensando dónde aparca el coche ahorran disgustos.
- Aceptar presupuestos sin desglose. Un total cerrado sin partidas impide comparar y esconde márgenes. Pide siempre desglose de equipo, protecciones, línea, mano de obra y legalización.
- Instalar sin legalizar. Sin certificado registrado no hay subvención, no hay deducción, y ante un siniestro la aseguradora puede poner problemas. La legalización cuesta poco y vale mucho.
Cómo ahorrar comprando el material por separado
Una vía de ahorro real, especialmente si trabajas con un instalador de confianza que acepte montar material aportado por el cliente, es comprar el cargador y las protecciones directamente a un distribuidor de material eléctrico y contratar aparte la mano de obra. Los presupuestos llave en mano suelen aplicar margen sobre el equipo y sobre cada protección; comprando tú el material a precio de distribuidor, el ahorro puede situarse entre el 15 y el 30 % del total.
Para que esta estrategia funcione, hazlo en este orden: primero pide al instalador la especificación exacta (modelo de cargador o requisitos mínimos, calibre del magnetotérmico, tipo de diferencial, sección y metros de cable, tubo o canal), después compra el material conforme a esa lista, y finalmente acuerda por escrito que la garantía de la instalación cubre el montaje y el conexionado. El cargador tendrá su propia garantía de fabricante, que no depende de quién lo venda.
Otro punto donde se ahorra de verdad es en las protecciones: la diferencia de precio entre marcas de primer nivel y material de origen dudoso es pequeña en valor absoluto, pero la diferencia de fiabilidad es enorme. Compra protecciones de marca reconocida en un distribuidor serio, exige que el diferencial sea tipo A (o B si el cargador lo requiere) y guarda las facturas: las necesitarás para ayudas y deducciones.
Por último, agrupa trabajos. Si tu cuadro necesita una actualización (por ejemplo, añadir protector de sobretensiones o reorganizar circuitos), hacerlo en la misma intervención que el punto de recarga ahorra desplazamientos y horas de mano de obra frente a hacerlo en dos visitas separadas.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto cuesta instalar un punto de recarga en una vivienda unifamiliar?
En una vivienda unifamiliar con suministro monofásico y línea corta, el coste total orientativo en 2026 se sitúa entre 900 y 1.500 euros con un wallbox de 7,4 kW básico, y entre 1.300 y 1.900 euros con un cargador inteligente. Incluye equipo, protecciones, línea, mano de obra y legalización. Son rangos de mercado orientativos: el presupuesto real depende de cada instalación.
¿Cuánto cuesta instalar un cargador en un garaje comunitario?
El rango habitual va de 1.400 a 2.800 euros, porque la línea desde la centralización de contadores hasta la plaza suele ser larga y discurre por zonas comunes. Plazas muy alejadas pueden superar los 3.000 euros. Recuerda que en comunidades solo necesitas comunicar la instalación con 30 días de antelación, no pedir permiso.
¿Qué protecciones exige la normativa para un punto de recarga?
La ITC-BT-52 exige un circuito exclusivo con magnetotérmico dedicado y diferencial de 30 mA tipo A como mínimo. Si el cargador no integra detección de fugas de corriente continua de 6 mA, se requiere un diferencial tipo B, sensiblemente más caro. Además es muy recomendable instalar protección contra sobretensiones.
¿Hay subvenciones para instalar un punto de recarga en 2026?
El Plan MOVES ha venido subvencionando un porcentaje importante del coste y existe una deducción del 15 % en el IRPF con base máxima de 4.000 euros, pero ambas ayudas dependen de convocatorias y plazos que cambian. Verifica la vigencia en tu comunidad autónoma y con la normativa fiscal del ejercicio antes de descontarlas del presupuesto.
¿Cuánto se tarda en instalar un punto de recarga en casa?
La instalación física se resuelve en medio día o un día en la mayoría de las viviendas. El proceso completo, con presupuesto, comunicación a la comunidad si aplica (30 días de plazo) y registro del certificado, suele llevar entre una y cuatro semanas según el escenario y la comunidad autónoma.
¿Puedo comprar yo el cargador y que lo instale un electricista?
Sí, y suele ser una buena forma de ahorrar entre un 15 y un 30 %. Pide antes al instalador la especificación del equipo y las protecciones, compra el material en un distribuidor de confianza y acuerda que la instalación la ejecute y certifique una empresa habilitada, porque el certificado es imprescindible para legalizar y para cualquier ayuda.
Ahorra en Grande, Compra Inteligente
No pagues de más por tu material eléctrico. En El Corte Eléctrico te ofrecemos los mejores precios del mercado sin renunciar a la calidad. Aprovecha nuestras ofertas exclusivas online, descuentos por volumen y promociones especiales en las mejores marcas.
Visita nuestra tienda ahora y comprueba cuánto puedes ahorrar en tu próximo proyecto.





