Si calientas tu casa con electricidad, tarde o temprano te toca decidir entre colgar emisores térmicos en la pared o tirar de un radiador de aceite con ruedas. Un emisor térmico es un radiador eléctrico fijo que lleva dentro tres cosas: una resistencia, un cuerpo que reparte y guarda el calor y un termostato electrónico que decide cuándo se enciende. Gasta exactamente lo que marcan sus vatios por las horas que la resistencia está conectada, ni más ni menos.
En esta guía vas a ver cómo funciona por dentro, en qué se diferencian los de fluido, los secos y los cerámicos, cómo hacer la cuenta del consumo con tu precio del kWh y por qué ningún modelo convierte la electricidad en calor mejor que otro. También tienes una tabla de potencia por estancia con referencias reales de radiadores eléctricos Rointe y emisores Gabarrón, dos marcas con las que trabajamos a diario en El Corte Eléctrico.
¿Qué es un emisor térmico y cómo funciona por dentro?
Un emisor térmico es un aparato de calefacción eléctrica pensado para quedarse fijo en la pared y calentar una sola estancia. Por dentro tiene tres piezas que conviene distinguir: una resistencia que convierte la electricidad en calor, un cuerpo, casi siempre de aluminio, que reparte ese calor y lo guarda un rato, y una electrónica de control que mide la temperatura de la habitación y decide cuándo conectar la resistencia. Si entiendes esas tres piezas, entiendes todo lo demás.
La resistencia funciona por efecto Joule: la corriente la atraviesa y se calienta. En calefacción eléctrica directa no hay pérdidas que merezca la pena discutir: el reglamento europeo de diseño ecológico de estos aparatos fija en el 100 % su eficiencia útil en modo activo, y los fabricantes hablan de un 99,9 %. Cada kilovatio hora que entra por el enchufe sale como un kilovatio hora de calor, sea cual sea la marca o el precio del aparato.
Ese calor pasa al cuerpo y de ahí a la habitación de dos maneras: por convección, porque el aire que toca las aletas se calienta y sube, y por radiación desde la superficie. Lo que cambia entre modelos es qué hay dentro del cuerpo para guardar el calor: un aceite térmico, nada (el llamado emisor seco) o un bloque cerámico. Ese relleno decide cuánto tarda en calentar y cuánto sigue dando calor después de que el termostato corta.
La electrónica es la pieza que más pesa en la factura. Los Rointe y Gabarrón que trabajamos llevan termostatos digitales de ±0,1 °C, programación por horas y días y niveles predefinidos, como confort a 19 °C, económico a 17 °C y antihielo a 5 °C en Gabarrón. Las tres piezas las ves en nuestros emisores térmicos de bajo consumo, el nombre con el que se venden aunque el ahorro lo pone el control. Al comparar dos aparatos, mira potencia, tipo de cuerpo y control.

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¿Emisor térmico o radiador? Mismo principio, distinto nombre
«Emisor térmico» es el nombre comercial con el que en España se venden los radiadores eléctricos de pared. No es una tecnología distinta. Lo ves en nuestro propio catálogo: Rointe llama «radiador eléctrico» a sus Kyros, Belize o EoniQ, Gabarrón llama «emisor» a sus RF, RX o RDC, y todos conviven en la misma categoría porque hacen lo mismo. Si alguien te presenta el emisor como algo superior al radiador eléctrico, te está vendiendo una palabra.
La confusión viene de que «radiador» también nombra a los de agua caliente de una instalación con caldera, que no llevan resistencia: reciben agua calentada en otro sitio. Verás también que el radiador calienta el aire y el emisor los objetos, pero no es así de limpio: los dos transmiten el calor por convección y por radiación, y la proporción depende de la temperatura de la superficie y del diseño de las aletas, no del nombre.
La comparación que de verdad te interesa es otra: aparato fijo con control electrónico contra aparato portátil con mando sencillo, que es lo que suele ser un radiador de aceite. Para elegir bien, compara la potencia en vatios, el tipo de cuerpo y el control que trae cada aparato, y deja el nombre comercial para la etiqueta del precio, que es el único sitio donde cuenta.
Qué es un emisor térmico de fluido: aceite térmico dentro de un cuerpo de aluminio
En un emisor de fluido, la resistencia calienta un líquido térmico encerrado en los elementos de aluminio. El líquido se calienta, se mueve por el interior y reparte la temperatura por toda la superficie, de modo que no quedan zonas mucho más calientes que otras. Cuando el termostato corta, ese líquido sigue caliente un buen rato y el aparato continúa entregando calor a la habitación sin consumir electricidad.
Aquí está la primera sorpresa para quien compara con un radiador de aceite: el fluido de muchos emisores es precisamente un aceite. Rointe describe el de sus gamas wifi Belize, EoniQ y Kyros como un aceite térmico de alta transferencia, y Gabarrón usa en sus Ingenium Direct un fluido térmico de la marca Shell bajo el nombre EcoFluid. La diferencia con un radiador de aceite no está en el líquido que llevan dentro, sino en todo lo que lo rodea.
El circuito va sellado de fábrica. No se rellena, no se purga y no necesita mantenimiento más allá de quitarle el polvo: Gabarrón garantiza la estanqueidad de sus emisores durante 10 años y Rointe da 10 años de garantía al cuerpo de aluminio. El fabricante de los Gabarrón insiste además en que su fluido no es inflamable, una duda tan habitual que la recoge entre sus preguntas frecuentes, porque a nadie le gusta imaginar aceite caliente colgado en la pared.
El número de elementos te da una pista del tamaño, no de la eficiencia. En la serie Kyros WiFi del catálogo, 4 elementos son 600 W, 8 son 1.200 W y 12 son 1.800 W: 150 W por elemento. El Gabarrón RF6E Plus reparte 750 W en 6 módulos y pesa 14 kg. Si la estancia se usa varias horas seguidas, el fluido es la opción por defecto: fabricantes y distribuidores lo recomiendan para usos de 5 a 8 horas al día.
Emisor térmico seco o fluido: rapidez frente a inercia
El emisor seco prescinde del líquido. En la tecnología EcoSeco de Gabarrón, la resistencia tiene forma de panel y ocupa la mayor parte de la superficie del aparato, de modo que transmite el calor directamente al aluminio. Sin un fluido que calentar primero, llega antes a la temperatura que le has pedido. La contrapartida es que, en cuanto el termostato corta, se enfría también antes, porque dentro no hay nada que guarde el calor.
Lo ves con dos referencias del catálogo. El Gabarrón RX-8E Plus da 1.000 W con 8 módulos y pesa 13 kg; el RF6E Plus, de fluido, da 750 W y pesa 14 kg. Menos peso por vatio es menos masa caliente cuando se apaga. El RX-8E Plus compensa con control: detección de ventanas abiertas, arranque adaptable para tener la temperatura lista a la hora programada y tres niveles de temperatura seleccionables.
La elección sale del uso, no de la ficha. El seco encaja en estancias que calientas a ratos: un despacho que usas una hora, un cuarto de invitados o un vestidor. Los fabricantes lo recomiendan para encendidos de menos de una hora al día y para uso intermitente. Como regla rápida, pregúntate cuántas horas seguidas va a estar en marcha el aparato: si es menos de una, seco; si son varias, fluido.
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Emisor térmico fluido o cerámico: cuándo compensa la piedra
El emisor cerámico mete dentro un bloque de material capaz de acumular calor. En los Gabarrón RDC ese núcleo es piedra natural de esteatita, una cerámica que, según el fabricante, sigue emitiendo calor hasta dos horas después del apagado. A cambio, tarda más en calentarse: el propio fabricante reconoce que no son tan rápidos como los secos, aunque una vez arrancan reparten bien el calor por toda la piedra.
El peso lo cuenta mejor que cualquier folleto. El Gabarrón RDC6 de 1.000 W pesa 23 kg en su ficha; el seco RX-8E Plus, con la misma potencia, pesa 13 kg. Esos 10 kg de diferencia son masa que se calienta y luego devuelve el calor poco a poco. Por eso el cerámico da una temperatura más uniforme, con menos subidas y bajadas, en estancias que se calientan durante muchas horas.
Conviene no confundir inercia con ahorro. La piedra no fabrica energía: el calor que suelta después de apagarse es calor que consumió antes. Lo que aporta es confort, porque el termostato conecta y desconecta con menos frecuencia y el ambiente no oscila tanto. Fabricantes y distribuidores recomiendan el cerámico para más de 8 horas de uso al día: casas con alguien dentro todo el día, teletrabajo o un salón de uso continuo.
Haz dos comprobaciones antes de elegirlo. La primera, la pared: el RDC9 de 1.500 W pesa 31 kg netos según su fabricante, así que un tabique flojo pide tacos adecuados o un profesional. La segunda, el control: los RDC llevan wifi directo sin centralita, detección de ventanas abiertas y programación semanal, sin accesorios aparte. Si la estancia se usa todo el día, el cerámico compensa; si se usa a ratos, el fluido es más equilibrado.
| Tipo | Qué lleva dentro | Calentamiento | Calor tras apagarse | Uso diario que le encaja | Ejemplo del catálogo (potencia y peso de ficha) |
|---|---|---|---|---|---|
| Seco | Resistencia en forma de panel sobre el aluminio | El más rápido | El menor | Menos de 1 hora o uso intermitente | Gabarrón RX-8E Plus: 1.000 W, 13 kg |
| Fluido | Resistencia y aceite térmico sellado en los elementos | Intermedio | Medio | De 5 a 8 horas | Gabarrón RF6E Plus: 750 W, 14 kg. Rointe Kyros WiFi: 1.200 W, 16 kg |
| Cerámico | Núcleo de piedra (esteatita en los RDC) | El más lento | El mayor: hasta 2 horas según el fabricante | Más de 8 horas | Gabarrón RDC6: 1.000 W, 23 kg |
Cuánto consume un radiador eléctrico o emisor térmico: vatios, horas y kWh
La cuenta es sencilla y la puedes hacer con un lápiz: los kilovatios hora consumidos son la potencia en kilovatios por las horas con la resistencia conectada. Un emisor de 1.000 W que tuviera la resistencia encendida una hora entera gastaría 1 kWh. Multiplica por el precio del kWh de tu factura y tienes el coste. Los fabricantes lo resumen igual: cada kWh de calor que entrega un emisor es un kWh eléctrico que has pagado.
El matiz está en «horas con la resistencia conectada». La potencia de la etiqueta es la máxima: cuando la habitación llega a la consigna, el termostato corta, y vuelve a conectar cuando la temperatura baja. Esa fracción de tiempo depende del aislamiento, del frío de fuera y de la temperatura que pidas. Como orden de magnitud, un emisor de 1.000 W programado 8 horas con la resistencia trabajando la mitad gasta 4 kWh al día; con 0,20 €/kWh de ejemplo, 0,80 € diarios.
| Potencia del emisor | kWh al día (resistencia al 50 %) | Coste al día | Coste en 30 días | Coste en 30 días con la resistencia al 100 % |
|---|---|---|---|---|
| 500 W | 2 kWh | 0,40 € | 12 € | 24 € |
| 750 W | 3 kWh | 0,60 € | 18 € | 36 € |
| 1.000 W | 4 kWh | 0,80 € | 24 € | 48 € |
| 1.250 W | 5 kWh | 1,00 € | 30 € | 60 € |
| 1.500 W | 6 kWh | 1,20 € | 36 € | 72 € |
| 1.800 W | 7,2 kWh | 1,44 € | 43,20 € | 86,40 € |
| 2.000 W | 8 kWh | 1,60 € | 48 € | 96 € |
El precio de 0,20 €/kWh es solo un ejemplo redondo: el tuyo puede ser otro y cambiar según la hora si tu tarifa tiene tramos. Busca el término de energía de tu recibo con nuestra guía para entender cada concepto de la factura de la luz y sustituye la cifra. Si tu aparato lo permite, mira también el consumo real: las gamas wifi de Rointe muestran en la aplicación el consumo y el coste que registra el propio radiador.
¿Hay emisores térmicos que consuman menos? Lo que de verdad cambia entre modelos
Ningún emisor de 1.000 W gasta menos que otro de 1.000 W por cada hora que tiene la resistencia encendida. Todos convierten la electricidad en calor al mismo ritmo, y ninguno puede entregar más kWh de calor que los kWh eléctricos que consume. Cuando un anuncio promete un «emisor de bajo consumo», no te está hablando de una resistencia mejor, porque no la hay. Te está hablando, con suerte, de un control que hace trabajar menos esa resistencia.
Ahí sí hay diferencias reales. Un termostato electrónico de ±0,1 °C evita pasarse de la consigna; la programación semanal apaga cuando no hay nadie; la detección de ventanas abiertas desconecta el aparato (en los Gabarrón, media hora) si nota una bajada brusca de temperatura, y el arranque adaptable empieza a calentar justo a tiempo. Rointe publica un ensayo de laboratorio según la norma UNE-EN 60675 en el que su control consume un 11,94 % menos que un control PID con la misma potencia.
La normativa lo confirma de forma indirecta. El Reglamento (UE) 2015/1188 exige desde el 1 de enero de 2018 una eficiencia estacional mínima del 38 % a los aparatos de calefacción eléctricos fijos de más de 250 W. Ese 38 % no significa que pierdan el 62 % del calor: la fórmula divide el 100 % de eficiencia entre un coeficiente de 2,5 que representa la generación eléctrica, resta 10 puntos y luego suma bonificaciones por el control. Un emisor fijo parte así de un 30 %.
Para llegar al 38 % necesita los controles. El termostato electrónico con programación semanal suma 7 puntos, y cada función como la detección de ventanas abiertas, el control a distancia o el arranque adaptable suma uno más. Con un termostato mecánico, el mismo aparato fijo solo sumaría 1 punto. Por eso los emisores de pared llevan electrónica de serie. La conclusión práctica: no pagues por la etiqueta «bajo consumo»; paga por el control que vas a usar y por la potencia justa.
Potencia de los emisores térmicos según los metros cuadrados: vatios por m² y tabla por estancia
La regla que dan fabricantes y distribuidores es de 80 a 100 W por metro cuadrado de la estancia que quieres calentar: un dormitorio de 10 m² pide un emisor de unos 1.000 W. Es una horquilla, no un número fijo, y sirve para estancias de altura normal. La parte baja vale para una vivienda bien aislada; la alta, para un piso con ventanas viejas, una fachada orientada al norte o una última planta bajo cubierta.
Si tu caso se sale de ahí, con techos altos, una casa sin aislar o una zona de mucho frío, la horquilla se queda corta y conviene un cálculo con los metros, la altura, el aislamiento y la zona climática, que son los datos que piden las calculadoras de los fabricantes. A partir de unos 15 m², además, es mejor repartir la potencia en dos aparatos para que el calor llegue uniforme a toda la estancia.
Un emisor algo más potente de lo necesario no gasta más por sí mismo, porque el termostato corta antes cuando la habitación llega a la consigna. Lo que sí hace es subir el precio de compra y sumar potencia a tu instalación cuando se encienden varios a la vez. Uno corto de potencia es peor: trabaja sin parar y no llega a la temperatura. Ante la duda entre dos tamaños, elige el que cubre la parte alta de la horquilla.
El baño merece un apunte aparte. Ahí suele tener más sentido un toallero eléctrico que caliente el baño y seque las toallas que un emisor convencional, y en cualquier caso la ubicación debe respetar los volúmenes que marca la ITC-BT-27 alrededor de la bañera o la ducha y el grado de protección IP que indique la ficha del aparato. Con esas cuentas hechas, esta tabla te da un punto de partida por estancia con referencias reales del catálogo.
| Estancia | Superficie | Potencia orientativa | Referencia del catálogo | Tecnología | Potencia de la referencia |
|---|---|---|---|---|---|
| Aseo o vestidor | 5 m² | 400 a 500 W | Gabarrón RDC3 (90760003) | Cerámico, wifi directo | 500 W |
| Dormitorio pequeño | 8 m² | 640 a 800 W | Gabarrón RF6E Plus (90500757) | Fluido, programable | 750 W |
| Despacho o cuarto de invitados | 10 m² | 800 a 1.000 W | Gabarrón RX-8E Plus (90611005) | Seco, programable | 1.000 W |
| Dormitorio principal | 12 m² | 960 a 1.200 W | Rointe Kyros WiFi 8 elementos (KRNW1200RAD4) | Fluido, wifi | 1.200 W |
| Dormitorio grande o estudio | 13 m² | 1.040 a 1.300 W | Gabarrón RD10WDIR Ingenium Direct (90751250) | Fluido, wifi directo | 1.250 W |
| Salón pequeño | 15 m² | 1.200 a 1.500 W | Gabarrón RDC9 (90760009) | Cerámico, wifi directo | 1.500 W |
| Salón | 18 m² | 1.440 a 1.800 W | Rointe Belize WiFi 12 elementos (BRNW1800RAD3) | Fluido, wifi | 1.800 W |
| Salón grande | 25 m² | 2.000 a 2.500 W | Dos Gabarrón RD10WDIR Ingenium Direct, uno en cada extremo | Fluido, wifi directo | 2 × 1.250 W |
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Emisor térmico o radiador de aceite: qué cambia de verdad
Si el emisor de fluido también lleva aceite, ¿qué lo distingue de un radiador de aceite? La conversión de energía es la misma: los dos transforman en calor prácticamente el 100 % de la electricidad que consumen, y a igual potencia gastan lo mismo por cada hora de resistencia encendida. Lo que cambia es cómo se instala cada uno, cómo se controla y para qué tipo de uso está pensado, y esas tres cosas son las que acaban marcando la factura.
El emisor se fija a la pared con soportes y queda fuera del paso; el radiador de aceite es portátil, va sobre ruedas y lo llevas de una habitación a otra. Esa diferencia no es solo práctica. El reglamento europeo de diseño ecológico los trata como categorías distintas, aparato eléctrico fijo y aparato eléctrico portátil, y les exige mínimos de eficiencia estacional diferentes: un 38 % al fijo y un 36 % al portátil, calculados con la misma fórmula.
De ahí sale la diferencia de control. Un aparato portátil cumple su mínimo con un termostato mecánico, que en la fórmula le suma 6 puntos; uno fijo necesita electrónica y programación para llegar al suyo. En la práctica, los radiadores de aceite suelen traer controles más básicos, mientras el emisor de pared viene con pantalla, termostato digital y horarios. Para una calefacción de uso diario, esa diferencia de control es la que se acaba notando en el recibo.
Seguridad y precio completan el cuadro. El radiador de aceite pesa y puede volcar si no se coloca bien, mientras el emisor colgado no estorba; ninguno de los dos debe taparse ni usarse de tendedero. A cambio, el radiador de aceite suele ser más barato de comprar y no necesita taladro. Que te sirva uno u otro depende sobre todo de cuántas horas al año vayas a calentar.
| Aspecto | Emisor térmico de pared | Radiador de aceite portátil |
|---|---|---|
| Instalación | Soportes atornillados a la pared y clavija | Ninguna: ruedas y enchufe |
| Categoría en el Reglamento (UE) 2015/1188 | Aparato eléctrico fijo, mínimo del 38 % | Aparato eléctrico portátil, mínimo del 36 % |
| Control habitual | Termostato digital, programación semanal y funciones como ventanas abiertas | Controles más básicos; el mínimo se cumple con termostato mecánico |
| Interior | Fluido, seco o cerámico en cuerpo de aluminio | Aceite dentro de los elementos |
| Conversión de electricidad en calor | Prácticamente el 100 % | Prácticamente el 100 % |
| Uso que le encaja | Calefacción diaria por estancias | Apoyo ocasional, alquiler o segunda residencia |
Radiador de aceite o emisor térmico: cuál compensa según el uso
Te lo decimos claro: en El Corte Eléctrico no trabajamos radiadores de aceite, y aun así hay casos en los que son la compra sensata. Si necesitas calor unos pocos días al año en una habitación concreta, si vives de alquiler y no quieres taladrar o si es para una segunda residencia, un aparato portátil barato cumple de sobra. Pagar un emisor programable para encenderlo diez tardes por invierno difícilmente se amortiza.
El cálculo cambia cuando la calefacción eléctrica es la de diario. Ahí el control pesa más que el precio del aparato. Según el IDAE, una variación de un grado en la temperatura supone alrededor de un 7 % de consumo en climatización, y los termostatos programables ahorran entre un 8 y un 13 % de energía. Un radiador que mantiene la habitación dos grados por encima de lo necesario, o que se queda encendido cuando sales, se come esa diferencia.
Pongamos números de ejemplo. Un aparato de 1.500 W que trabaja la mitad de 6 horas diarias consume 4,5 kWh. Si la programación lo apaga 2 horas antes porque nadie usa ya la habitación, te ahorras 1,5 kWh al día; con 0,20 €/kWh son 0,30 € diarios, unos 9 € al mes por estancia. Con varias habitaciones y todo un invierno por delante, esa diferencia se acumula temporada tras temporada.
Una última cuenta antes de decidir: si vas a encender varios aparatos a la vez, suma sus vatios a los del resto de la casa para que no salte el limitador. Hecho eso, la regla es sencilla y te sirve para casi cualquier vivienda: para un uso ocasional y que necesite moverse, radiador de aceite; para una calefacción diaria por estancias, emisor fijo con programación semanal y la potencia ajustada a cada habitación.
El termostato del emisor térmico: ¿sirve de algo el wifi y dónde se ahorra de verdad?
El wifi no hace que la resistencia gaste menos: te deja manejar desde el móvil lo que el emisor ya sabe hacer. Su valor está en que uses de verdad la programación. Es fácil dejar un horario fijo para siempre en la pantalla del aparato; desde una aplicación, en cambio, ajustas la temperatura cuando cambias de planes, ves el consumo de cada estancia y apagas desde la calle lo que se quedó encendido.
Hay dos formas de conectarlo. Los Rointe y los Gabarrón RDC o Ingenium Direct se conectan directamente al router, sin centralita. Los Gabarrón Ingenium necesitan una pequeña centralita externa por vivienda y, a cambio, incorporan control dinámico de potencia: si la casa se acerca a la potencia contratada, desconectan un momento algún emisor según la prioridad que le hayas dado. Si calientas varias estancias a la vez, es una función con utilidad real.
Las funciones que más ahorran son las que recortan horas de resistencia: la programación semanal, la consigna económica cuando no estás, la detección de ventanas abiertas y el arranque adaptable. El IDAE considera suficiente una temperatura de 21 °C con ropa adecuada y recomienda bajar el termostato a 15 °C si te ausentas unas horas. Ajusta primero las consignas y los horarios de cada estancia; lo demás que trae la aplicación es comodidad.
¿Y un termostato de pared? Muchos emisores ya llevan su propia electrónica y uno externo sobra o queda en segundo plano. Si quieres gobernar varios aparatos desde un único punto, o tienes equipos antiguos sin programación, en termostatos de ambiente y programables para calefacción tienes opciones, y en la guía sobre cómo elegir e instalar un termostato wifi explicamos cuándo hay que sumar la potencia de la línea y montar un contactor.
Emisor térmico o convector, acumulador o bomba de calor: cuándo tiene sentido cada uno
El convector es el pariente rápido y ligero: el aire frío entra por abajo, pasa por unas resistencias aleteadas y sale caliente por la rejilla superior. Está pensado para calentar pronto, no para guardar calor, y fabricantes como Gabarrón lo plantean como opción económica para usos ocasionales: un lavadero, una buhardilla o una habitación de invitados. Frente a él, el emisor gana en las estancias que se calientan a diario y durante varias horas seguidas.
El acumulador de calor eléctrico funciona con otra lógica: carga calor durante la noche y lo va soltando a lo largo del día, con su propia lógica de tarifas y de dimensionado. La bomba de calor juega en otra liga, porque no calienta con una resistencia sino que mueve calor del aire exterior, y el IDAE recomienda pasar a sistemas de bomba de calor, como la aerotermia, cuando toca renovar los equipos. Si te interesa cargar calor de noche, en cómo funciona un acumulador de calor tienes cuándo compensa.
Las combinaciones también valen: si ya tienes un split con bomba de calor en el salón, úsalo ahí y deja los emisores para dormitorios y despachos. Si lo que buscas es calentar toda la casa muchas horas, cambia la escala: el REBT trata como de electrificación elevada la vivienda con previsión de calefacción eléctrica y contempla para ella un circuito específico, el C8. Ese proyecto conviene hacerlo con un instalador autorizado que vea tu instalación.
Preguntas frecuentes
¿Un emisor térmico gasta menos que un radiador de aceite de la misma potencia?
No por cada hora de resistencia encendida: los dos convierten en calor prácticamente toda la electricidad que consumen, así que 1.500 W son 1,5 kWh por hora en ambos. La diferencia está en el control. El emisor, con termostato electrónico y programación semanal, puede tener la resistencia conectada menos horas para mantener la misma temperatura, y ahí es donde aparece el ahorro.
¿Cuánto gasta al mes un emisor térmico de 1.000 W?
Depende de las horas y del termostato. Con 8 horas programadas al día, la resistencia trabajando la mitad del tiempo y un precio de ejemplo de 0,20 €/kWh, son 4 kWh diarios: 0,80 € al día y unos 24 € al mes. En el peor caso, con la resistencia encendida las 8 horas, la cifra se dobla. Cambia el precio por el de tu factura.
¿Qué potencia de emisor térmico necesito para un salón de 20 m²?
Con la regla de 80 a 100 W por metro cuadrado, entre 1.600 y 2.000 W: la parte baja si el piso está bien aislado y la alta con ventanas antiguas o en última planta. A partir de unos 15 m² conviene repartir la potencia en dos emisores, por ejemplo dos de 1.000 W, para que el calor llegue uniforme.
¿Hay que rellenar o mantener un emisor térmico de fluido?
No. El fluido va sellado de fábrica dentro de los elementos y no se rellena ni se purga. Gabarrón garantiza la estanqueidad de sus emisores durante 10 años y Rointe da 10 años de garantía al cuerpo de aluminio. El único mantenimiento es pasarle un paño seco para quitar el polvo y no taparlo nunca con ropa, toallas ni muebles.
¿Puedo poner un emisor térmico en el baño?
Depende de dónde lo coloques y de su grado de protección. La ITC-BT-27 del REBT divide el baño en volúmenes alrededor de la bañera o la ducha, y cada uno exige un grado IP mínimo. Comprueba el IP en la ficha del emisor y su distancia a la ducha. En muchos baños, un toallero eléctrico resuelve mejor el calor y las toallas secas.
¿Merece la pena pagar más por un emisor térmico con wifi?
Si vas a usar la programación desde el móvil, sí: ajustar horarios cuando cambian tus planes, ver el consumo real y apagar a distancia lo que se quedó encendido es lo que reduce horas de resistencia. El wifi por sí solo no baja el consumo. Si vas a dejar siempre el mismo horario en la pantalla, un emisor programable sin wifi te basta.
En resumen: un emisor térmico es un radiador eléctrico fijo con resistencia, cuerpo de inercia y termostato electrónico, y cualquier modelo convierte 1 kWh de electricidad en 1 kWh de calor. Elige la potencia con la regla de 80 a 100 W/m², el relleno según las horas de uso (seco para ratos, fluido para tardes, cerámico para todo el día) y el control que vayas a usar. Si dudas entre dos referencias, consúltanos disponibilidad y te ayudamos a cuadrar cada estancia.
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