La respuesta que vas a encontrar en casi todas partes es la misma: una vivienda media necesita entre seis y ocho paneles. Es una cifra cómoda y no es del todo falsa, pero se apoya en un promedio que probablemente no se parece a tu casa. Dos viviendas con el mismo consumo anual pueden necesitar instalaciones muy distintas si una gasta la mayor parte de su electricidad a las tres de la tarde y la otra a las once de la noche.
El dimensionado de una instalación de autoconsumo no sale de los metros cuadrados de la vivienda ni del importe de la factura. Sale de cuatro datos que puedes conseguir hoy mismo: tu consumo anual en kilovatios hora, cómo se reparte ese consumo a lo largo del día, cuánta radiación solar recibe tu ubicación y cuánta superficie útil tiene tu cubierta. Con esos cuatro números el cálculo es aritmética elemental y lo puedes hacer tú.
Aquí tienes el método completo, sin calculadora opaca: de dónde sacar el consumo real, por qué la curva horaria manda sobre el total anual, cómo estimar las horas solares pico de tu zona, qué corrección aplica tu orientación e inclinación, cuánto se pierde entre el vatio pico del catálogo y el kilovatio hora que llega a tu cuadro, y cómo pasar de esa potencia a un número de módulos. Todos los cálculos son orientativos y así se declaran: sirven para llegar a la reunión con el instalador sabiendo qué preguntar.
¿Cuántas placas solares necesito para una casa? La cifra sale del consumo, no del tejado
Empecemos por descartar los atajos. El número de placas no se deduce de los metros cuadrados de la vivienda, ni del número de habitantes, ni del importe medio de la factura en euros. Los tres son proxies malos. Una casa de 200 m² con calefacción de gas y sin aire acondicionado consume menos electricidad que un piso de 80 m² con aerotermia y coche eléctrico. El euro tampoco sirve porque mezcla término de potencia, término de energía, impuestos y una tarifa que cambia.
La única magnitud que dimensiona una instalación fotovoltaica es la energía, medida en kilovatios hora. Y no un kilovatio hora cualquiera: el que consumes en las horas en que hay sol. Ese matiz es el que separa un dimensionado correcto de una instalación sobredimensionada que produce mucho y aprovecha poco.
El razonamiento tiene cinco pasos encadenados: consumo anual real en kWh; qué porcentaje de ese consumo cae en horario solar, que es lo que puedes autoconsumir sin acumulación; cuánta energía produce cada kilovatio pico en tu ubicación descontando pérdidas; dividir la energía objetivo entre esa producción específica para obtener los kWp; y repartir esos kWp entre la potencia de un módulo.
Antes de meterte en el cálculo conviene tener claro el marco: qué se compensa, qué se vierte y qué se paga. Si ese terreno todavía te suena difuso, tienes el detalle en la guía sobre qué es el autoconsumo eléctrico y cómo funciona la compensación de excedentes. Aquí damos por sabido el marco y nos centramos en los números del dimensionado.

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Consumo anual en kWh: cómo saber cuántas placas solares necesitas con la factura delante
El primer dato está en tu factura, pero no en la portada. Busca el desglose del término de energía: aparece el consumo facturado del periodo en kWh, normalmente separado por periodos tarifarios si tienes discriminación horaria. Una factura bimestral te da dos meses. Necesitas doce, y necesitas doce reales, no una extrapolación del mes de abril multiplicada por doce.
La razón es estacional y es importante. En una vivienda con aire acondicionado, julio y agosto pueden duplicar el consumo de mayo. En una vivienda con calefacción eléctrica ocurre lo mismo en enero. Si extrapolas desde un mes cualquiera te sales fácilmente en un 30 o 40 % en cualquiera de los dos sentidos, y ese error se traslada íntegro al número de módulos.
Dónde conseguir los doce meses completos
Tienes tres vías. El histórico de tu comercializadora, que casi siempre muestra el consumo de los últimos meses en el área de cliente. El área de cliente de tu distribuidora, que es quien tiene el contador y registra la medida real. Y Datadis, la plataforma del sector que centraliza los datos de los contadores inteligentes y permite descargar el histórico de tu punto de suministro con el CUPS.
Las tres vías te dan el consumo agregado. La distribuidora y Datadis te dan además algo que la factura no tiene y que es el dato clave del artículo: la curva horaria, es decir, cuánta energía has consumido en cada una de las horas del año.
El caso del que todavía no tiene histórico
Si acabas de comprar la vivienda o vas a electrificar la calefacción, el histórico no te sirve: describe un consumo que ya no existe. Ahí toca estimar por cargas, con la potencia de cada equipo en vatios, las horas de uso al día y los días al año. Tedioso, pero mejor que aplicar una media nacional.
Cuando el consumo futuro es incierto o cuando quieres el reparto real por circuitos antes de decidir, lo sensato es medir. Un analizador de redes o un medidor de consumo con registro instalado unas semanas en el cuadro te da el perfil verdadero de la vivienda, incluidos los picos que ningún promedio recoge. Es el paso que casi nadie da y el que más cambia el resultado del dimensionado.
La curva horaria de consumo: el autoconsumo instantáneo es lo que decide el número de módulos
Aquí está el hueco que la mayoría de guías deja sin cubrir. Tu instalación produce entre el amanecer y el atardecer, con el grueso entre las 10 y las 18. Si en esa franja tu casa está vacía y el consumo se dispara a las 21:00, esa energía no la consumes: se va a la red como excedente, compensada a un precio que fija tu comercializadora y que es sensiblemente inferior al precio al que compras el kilovatio hora.
El parámetro que describe esto se llama fracción de autoconsumo instantáneo: el porcentaje de la energía producida que se consume en el mismo instante en que se genera, sin pasar por batería ni por la red. En instalaciones domésticas sin acumulación, el sector maneja habitualmente valores entre el 25 y el 40 % de la producción. Con acumulación esa fracción sube a rangos del 60 al 80 %. Son órdenes de magnitud orientativos, no garantías, y tu caso concreto solo lo dice tu curva.
Cómo leer tu curva horaria sin ser analista
Descarga el archivo horario del último año completo. Suma los kWh consumidos entre las 9:00 y las 19:00 y divide entre el consumo total del año. Ese cociente es tu fracción de consumo diurno. Si sale 0,25, una cuarta parte de tu electricidad se gasta en horario solar; si sale 0,55, más de la mitad. Los dos casos llevan a instalaciones distintas con idéntico consumo anual.
Un teletrabajador con piscina y aire acondicionado se va con facilidad por encima del 0,50. Una pareja que sale a las ocho y vuelve a las siete se queda en torno al 0,20-0,30 si no cambia nada. Y ese «si no cambia nada» es la buena noticia del asunto.
Desplazar cargas cambia el resultado más que añadir módulos
Antes de comprar una placa más, mueve el consumo. Lavavajillas y lavadora a las 13:00 en lugar de a las 22:00. Termo eléctrico con temporizador a mediodía. Bomba de la piscina en horario central. Cada carga desplazada convierte energía que ibas a exportar en energía que dejas de comprar, y la diferencia entre esos dos precios es donde está la rentabilidad.
Subir la fracción diurna del 30 al 50 % con un simple temporizador vale, en términos de energía aprovechada, lo mismo que ampliar la instalación en un tercio. La conclusión operativa es incómoda para quien vende módulos: primero se ordena la curva, después se dimensiona.
Horas solares pico en España: tabla por zona climática y qué valor usar
La hora solar pico (HSP) es una unidad que simplifica mucho las cuentas. Equivale a una hora de irradiancia constante de 1.000 W/m², que es justo la condición en la que se mide la potencia pico de un módulo en ensayo. Si tu ubicación recibe 4,8 HSP diarias de media anual, cada kilovatio pico instalado ve el equivalente a 4,8 horas diarias en condiciones nominales.
El Código Técnico de la Edificación divide España en cinco zonas climáticas según la radiación solar global media diaria sobre superficie horizontal. Con una salvedad que casi nunca se explica: esos valores son sobre plano horizontal, y un módulo bien inclinado recibe entre un 10 y un 15 % más de energía anual que uno tumbado. Por eso la tabla separa las dos columnas.
| Zona climática (CTE) | Radiación global horizontal (kWh/m² y día) | HSP en plano inclinado óptimo (h/día) | Producción específica orientativa (kWh/kWp y año) | Provincias representativas |
|---|---|---|---|---|
| Zona I | Menor de 3,8 | 3,4 – 3,9 | 1.000 – 1.140 | A Coruña, Asturias, Cantabria, Bizkaia, Gipuzkoa |
| Zona II | 3,8 – 4,2 | 3,9 – 4,3 | 1.140 – 1.255 | Lugo, Pontevedra, León, Burgos, Navarra, La Rioja |
| Zona III | 4,2 – 4,6 | 4,3 – 4,8 | 1.255 – 1.400 | Valladolid, Soria, Lleida, Tarragona, Cuenca, Castellón |
| Zona IV | 4,6 – 5,0 | 4,8 – 5,2 | 1.400 – 1.520 | Madrid, Toledo, Zaragoza, Valencia, Albacete, Baleares |
| Zona V | 5,0 o superior | 5,2 – 5,7 | 1.520 – 1.665 | Sevilla, Córdoba, Cádiz, Almería, Murcia, Badajoz, Canarias |
La columna que usarás en el cálculo es la última: la producción específica en kilovatios hora por kilovatio pico y año, que resume HSP, pérdidas y estacionalidad en un solo número. La asignación exacta de cada municipio a su zona está en el CTE DB-HE, y el valor afinado con tu inclinación y azimut lo da la herramienta PVGIS de la Comisión Europea.
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Orientación de las placas solares: azimut sur y su factor de corrección
El azimut mide la desviación de la superficie de los módulos respecto al sur geográfico. Sur exacto es 0°, el oeste es +90°, el este es −90°. En el hemisferio norte el óptimo anual es el sur, y a partir de ahí la producción cae de forma progresiva, no brusca. Esa progresividad es la razón por la que muchísimas cubiertas no orientadas a sur siguen siendo perfectamente viables.
Para latitudes peninsulares y una inclinación de 30-35°, los factores de corrección orientativos sobre la producción anual del sur son estos: sudeste o sudoeste (±45°) conservan un 95-97 %; este u oeste puro (±90°) se quedan en el 80-85 %; y el norte cae por debajo del 60 %, lo que lo descarta salvo casos muy particulares. El número fino depende de tu latitud y de la inclinación concreta.
Cuándo el este-oeste es mejor que el sur
Aquí conviene volver a la curva horaria. Una cubierta a dos aguas con módulos entre este y oeste produce menos energía total que una orientada al sur, pero la reparte de otro modo: adelanta producción a la mañana y la alarga hasta la tarde, con una curva más plana. Si tu consumo tiene dos picos, al desayuno y al volver a casa, puede darte más energía autoconsumida aunque el total sea menor.
Es un caso claro de por qué maximizar la producción no equivale a maximizar el ahorro. Lo que se factura no es lo que produces: es lo que dejas de comprar.
Sombras: el factor que ninguna corrección promedio recoge
Una chimenea, un árbol o el edificio contiguo anulan la aportación de un módulo entero durante horas, y en conexión serie un módulo sombreado penaliza la cadena completa. Antes de sumar módulos «por si acaso», haz el estudio de sombras: es el análisis que más veces cambia el número final.
Inclinación de las placas solares: 30-35°, cubierta plana y separación entre filas
La inclinación óptima para maximizar la producción anual en España se sitúa aproximadamente entre 30 y 35°, en la horquilla de la latitud menos cinco o diez grados. Alrededor de ese óptimo la curva es plana: entre 20 y 40° la pérdida respecto al máximo se queda en pocos puntos porcentuales, así que en cubierta inclinada lo habitual y sensato es montar coplanar, con la inclinación que ya tiene el faldón.
Como referencia orientativa frente al óptimo anual: 0° (horizontal) conserva alrededor del 90 %; 15° ronda el 97 %; 45° vuelve a estar cerca del 97 % pero desplaza producción del verano al invierno; y 60° baja al entorno del 90 % anual siendo, en cambio, la mejor opción si lo que te interesa es diciembre y enero. Si tu consumo es marcadamente invernal, inclinar más de lo «óptimo» tiene sentido aunque el total anual baje.
Cubierta plana: el cálculo que recorta módulos
En cubierta plana los módulos van sobre estructura triangular, y ahí aparece una restricción que no existe en cubierta inclinada: la separación entre filas para evitar que una fila sombree a la siguiente. El criterio del pliego de condiciones técnicas del IDAE fija la distancia mínima en función de la altura del obstáculo y de la latitud, con la expresión d = h / tan(61° − latitud).
Para una latitud de 40° el ángulo resultante es 21°, así que d = h / tan(21°), unas 2,6 veces la altura de la fila. Con módulos inclinados 30°, la altura proyectada ronda 0,85 m y exige alrededor de 2,2 m entre filas. Traducido: en cubierta plana necesitas del orden de dos a dos veces y media más superficie por kilovatio pico que en coplanar. Por eso muchas instalaciones planas se montan a 10-15°, sacrificando producción unitaria para meter más módulos.
Calcular placas solares paso a paso: la fórmula completa con pérdidas del sistema
Con los datos anteriores el cálculo ya se puede escribir. La energía anual que produce una instalación responde a esta expresión:
E (kWh/año) = P (kWp) × HSP (h/día) × 365 × PR
El término que casi nunca se explica es el PR, o performance ratio: el rendimiento global del sistema, que recoge todo lo que se pierde entre la célula y el contador. En una instalación residencial bien ejecutada se mueve entre 0,75 y 0,85. Su desglose habitual es este:
- Temperatura de célula: del 5 al 8 % anual. El coeficiente de potencia de un módulo de silicio ronda −0,3 a −0,4 % por cada grado por encima de 25 °C, y en verano la célula pasa holgadamente de 50 °C.
- Rendimiento del inversor: del 2 al 4 %. Los equipos actuales declaran rendimientos europeos del 96 al 98 %.
- Caídas de tensión en cableado DC y AC: del 1 al 3 %, según sección y longitud de las tiradas.
- Suciedad y polvo: del 2 al 4 %, más alto en zonas agrícolas o con calima.
- Dispersión entre módulos y tolerancia de fabricación: del 1 al 2 %.
- Reflectancia por ángulo de incidencia y disponibilidad: del 2 al 4 % conjunto.
Sumado, entre un 15 y un 25 % de pérdidas. Usar un PR de 0,80 como valor de partida es razonable y conservador para una instalación doméstica sin sombras relevantes. Buena parte de esas pérdidas se contiene con ejecución: secciones correctas de cable solar de doble aislamiento para corriente continua, tiradas cortas y conexiones limpias evitan que ese 1-3 % de caída se convierta en el 5 %.
Un ejemplo numérico completo
Vivienda unifamiliar en zona IV, cubierta a sur, inclinación 30°. Consumo anual verificado en el histórico: 5.200 kWh. Fracción de consumo diurno leída en la curva horaria: 38 %.
- Producción específica: 4,8 HSP × 365 días × 0,80 de PR = 1.402 kWh por kWp y año.
- Consumo diurno actual: 5.200 × 0,38 = 1.976 kWh al año.
- Criterio conservador (cubrir el diurno, excedentes mínimos): 1.976 / 1.402 = 1,41 kWp.
- Criterio con cargas desplazadas (fracción diurna llevada al 55 % con temporizadores): 2.860 / 1.402 = 2,04 kWp.
- Criterio habitual del sector (cubrir el 75 % del consumo anual y exportar el sobrante): 3.900 / 1.402 = 2,78 kWp.
La misma vivienda, con los mismos 5.200 kWh, admite un dimensionado entre 1,4 y 2,8 kWp según el criterio. Ese es exactamente el motivo por el que una regla del pulgar no puede darte la respuesta, y por el que la curva horaria vale más que el consumo anual. Todos los números anteriores son orientativos y se sostienen sobre el PR y las HSP asumidos: cambia el PR a 0,75 y la potencia sube alrededor de un 7 %.
Potencia del panel solar: el paso de kWp al número de módulos
El último paso es el más simple de todos y el único que da la cifra que buscabas. El número de módulos es el cociente entre la potencia pico de la instalación y la potencia unitaria del módulo elegido, redondeado hacia arriba:
Nº de módulos = P instalación (Wp) / P módulo (Wp)
La potencia del módulo es un dato de entrada, no algo que tengas que deducir: viene en la ficha técnica. En el segmento residencial lo habitual son módulos de 400 a 500 Wp, con superficies de 1,9 a 2,2 m² por unidad según formato. Cuál conviene depende de la tecnología de célula y de sus coeficientes, desarrollado en el artículo sobre los tipos de paneles solares fotovoltaicos y sus diferencias: aquí lo tomamos como dato y seguimos con la aritmética.
Retomando el ejemplo: 2,04 kWp con módulos de 450 Wp da 2.040 / 450 = 4,53, que redondea a 5 módulos y una potencia real instalada de 2,25 kWp. Con módulos de 500 Wp serían 4,08, es decir 5 módulos también, con 2,50 kWp. El redondeo siempre te deja algo por encima del objetivo, y conviene saber cuánto para no encadenar sobredimensionados sin darte cuenta.
Un último apunte para evitar un malentendido frecuente: la potencia del inversor no tiene por qué coincidir con la de los módulos, y es habitual instalar entre un 10 y un 30 % más de potencia pico que la nominal del equipo. Lo que sí debe cuadrar son las ventanas eléctricas de tensión y corriente, que se comprueban contra la ficha del inversor fotovoltaico y la del módulo. Para el dimensionado por consumo basta con saber que el inversor no manda sobre el número de placas.
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Tabla de dimensionado por consumo: calcular placas solares para vivienda de 2.500 a 12.000 kWh
La tabla siguiente aplica el método anterior a cinco escalones de consumo anual, con un criterio intermedio de cobertura del 70 al 80 % del consumo anual y una producción específica de referencia de 1.400 kWh/kWp y año, propia de zona climática IV. Sirve para situarte en un orden de magnitud antes de pedir presupuesto, no para cerrar una compra.
| Consumo anual (kWh) | Potencia pico recomendada (kWp) | Nº de módulos de 450 Wp | Superficie de módulos (m²) | Perfil de vivienda habitual |
|---|---|---|---|---|
| 2.500 | 1,3 – 1,8 | 3 – 4 | 6 – 9 | Piso o pareja sin climatización eléctrica, ACS con gas |
| 3.500 | 1,8 – 2,5 | 4 – 6 | 8 – 13 | Familia de 3 o 4 personas, calefacción y ACS no eléctricas |
| 5.000 | 2,5 – 3,5 | 6 – 8 | 13 – 17 | Unifamiliar con aire acondicionado y termo eléctrico |
| 8.000 | 4,0 – 5,5 | 9 – 12 | 19 – 26 | Unifamiliar con aerotermia o depuradora de piscina |
| 12.000 | 6,0 – 8,0 | 14 – 18 | 29 – 38 | Aerotermia, piscina y vehículo eléctrico cargando en casa |
La potencia crece proporcionalmente al consumo porque el criterio aplicado es el mismo en todas las filas. Si tu fracción de consumo diurno está muy por debajo del 35 %, las cifras de la segunda columna te sobran; si tu casa está ocupada de día, se quedan cortas. Corrige siempre la tabla con tu curva, y contrasta la potencia con el resto de material para instalaciones de energías renovables que hará falta: estructura, protecciones de continua y cableado escalan con el número de módulos.
Cuántas placas solares para una casa de 100, 150 o 200 m²: los metros no dimensionan, la cubierta sí limita
La consulta por metros cuadrados merece una respuesta clara: la superficie construida no dimensiona nada. No aparece en ninguna de las fórmulas anteriores, porque entre dos casas de 150 m² puede haber un factor de tres en consumo según cómo estén climatizadas y cuántas personas vivan en ellas. Si alguien te da un número de placas sabiendo solo los metros, te está dando una media, no un cálculo.
Dicho eso, hay una superficie que sí manda, y es otra: la de tu cubierta útil. Ese es el límite físico del que ningún cálculo escapa, y funciona como techo, no como objetivo. Puedes necesitar 14 módulos y tener sitio para 9. En ese caso el dimensionado no se discute: se ajusta a lo que cabe y se prioriza la parte del consumo que más interesa cubrir.
Cómo estimar la superficie realmente aprovechable
Mide el faldón y descuenta sin piedad. Fuera van los retranqueos de borde que exige el montaje, la proyección de chimeneas y salidas de humos, los tramos afectados por sombras en invierno, los pasillos de mantenimiento y cualquier elemento de la cubierta que no se pueda mover. En cubiertas inclinadas reales es habitual que la superficie neta baje del 60 al 75 % de la bruta.
Con la superficie neta y los 1,9-2,2 m² por módulo sale el número máximo de placas que caben en montaje coplanar. En cubierta plana, aplica el factor de separación entre filas que hemos visto: multiplica la superficie de módulos por 2 o 2,5 para obtener la superficie de cubierta necesaria. Un cálculo de treinta segundos que evita conversaciones incómodas más adelante.
Qué hacer cuando la cubierta no da
Si el techo limita, el orden cambia. Primero, estudio de sombras: recuperar un módulo penalizado equivale a instalar uno nuevo. Segundo, subir la potencia unitaria del módulo para meter más vatios pico en los mismos metros. Tercero, desplazar cargas al mediodía. Con la cubierta agotada, el rendimiento ya no se compra: se gestiona.
Sobredimensionar sin batería: por qué la compensación de excedentes castiga el kWh que sobra
Existe la tentación de instalar de más «ya que se pone el andamio». Sin acumulación, esa decisión suele empeorar la rentabilidad en lugar de mejorarla, y el motivo es económico, no técnico.
Bajo el mecanismo de compensación simplificada de excedentes, la energía que viertes se descuenta en la factura con dos condiciones. La primera: el precio de compensación lo fija tu contrato con la comercializadora y está claramente por debajo del precio al que compras el kilovatio hora. La segunda: la compensación no puede superar el coste de la energía del periodo, de modo que el término de potencia, los peajes, los cargos y los impuestos se siguen pagando aunque exportes mucho.
Traducido al dimensionado: cada kilovatio hora que autoconsumes te ahorra el precio de compra; cada uno que exportas te devuelve bastante menos, y solo hasta el tope del término de energía del periodo. Un módulo que solo produce excedentes tiene, por definición, un retorno peor que el anterior: la rentabilidad marginal es decreciente.
La batería como factor de dimensionado, no como accesorio
La acumulación cambia la ecuación porque desplaza en el tiempo lo que ibas a exportar. Con una batería de litio para autoconsumo, la fracción aprovechada sube de forma sustancial y el sobredimensionado deja de ser un error: produces de más a mediodía para consumirlo por la noche. El objetivo pasa de «cubrir el consumo diurno» a «cubrir el consumo diario».
Conviene separar dos cosas que suelen mezclarse. Una batería dimensionada para desplazar consumo no es lo mismo que un sistema pensado para funcionar durante un corte de red: eso último exige equipos de backup y respaldo y una configuración específica, con sus propios criterios de cálculo. Si tu objetivo es mantener suministro en un apagón, tienes ese tema tratado a fondo en otras entradas del blog; para lo que aquí nos ocupa, la batería es una variable del dimensionado y nada más.
Cargas que cambian el cálculo: coche eléctrico, aerotermia y aire acondicionado
Tres equipos concretos alteran el resultado lo suficiente como para merecer un cálculo aparte. No porque sean especiales, sino porque su consumo es del mismo orden que el de la vivienda entera y porque su curva horaria es manipulable.
Vehículo eléctrico
Es la carga que más suele desplazar el dimensionado. El consumo se estima con aritmética directa: consumo del vehículo en kWh cada 100 km, multiplicado por los kilómetros anuales, dividido entre 100. Con 16 kWh/100 km y 15.000 km al año salen 2.400 kWh anuales, casi la mitad del consumo de la vivienda del ejemplo. Añadir eso al total exige del orden de 1,7 kWp adicionales con la producción específica que veníamos usando, es decir, cuatro módulos más.
Su ventaja es que la carga es programable. Si el coche se enchufa entre semana por la noche, ese consumo no se autoconsume y solo justifica módulos vía excedentes. Si carga en fin de semana a mediodía, o si el punto de recarga modula por excedente solar, la fracción autoconsumida se dispara.
Aerotermia y climatización
Una bomba de calor consume electricidad para mover calor, con rendimientos estacionales que en equipos actuales rondan 3 a 4,5 según clima y temperatura de impulsión. La estimación sale de dividir la demanda térmica anual entre ese rendimiento, un dato que conviene tomar del certificado energético o del proyecto, no de una media.
El aire acondicionado juega a favor del dimensionado por un motivo de coincidencia horaria: su consumo se concentra en las horas centrales del verano, que son justo las de mayor producción fotovoltaica. Es de las pocas cargas domésticas cuya curva encaja de forma natural con la del sol, y por eso una vivienda con refrigeración eléctrica alcanza fracciones de autoconsumo instantáneo más altas sin cambiar ningún hábito.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas placas solares necesito para una casa de consumo medio?
Con un consumo de 3.500 a 5.000 kWh al año y una zona climática intermedia, el rango orientativo va de 4 a 8 módulos de 450 Wp, entre 1,8 y 3,5 kWp. La horquilla es amplia a propósito: dentro de ese mismo consumo, la fracción que gastas en horario solar decide si te quedas en el extremo bajo o en el alto.
¿Cómo saber cuántos kWh consumo al año exactamente?
Suma el consumo facturado de doce meses seguidos, no extrapoles desde un mes. El histórico completo está en el área de cliente de tu comercializadora, en la de tu distribuidora o en la plataforma Datadis, que además te permite descargar la curva horaria de tu punto de suministro. Ese archivo horario es el dato que de verdad afina el dimensionado.
¿Cuántos kWh produce al año una placa solar de 450 W?
Depende de la zona y del rendimiento del sistema. Con una producción específica de 1.400 kWh por kWp y año, propia de zona climática IV con orientación sur, un módulo de 450 Wp genera del orden de 630 kWh anuales. En el norte peninsular esa cifra baja hacia los 450-510 kWh y en el sur sube hasta los 685-750 kWh.
¿Es mejor poner más placas de las que necesito?
Sin acumulación, normalmente no. El excedente se compensa a un precio que fija tu comercializadora y que está por debajo del precio de compra, y la compensación no puede superar el coste de la energía del periodo. Cada módulo que solo produce excedentes rinde menos que el anterior. Con batería el planteamiento cambia, porque ese sobrante se desplaza a la noche.
¿Cuántas placas solares necesito para cargar un coche eléctrico?
Calcula primero el consumo: kWh cada 100 km por kilómetros anuales, dividido entre 100. Con 16 kWh/100 km y 15.000 km salen 2.400 kWh al año, que a 1.400 kWh por kWp exigen unos 1,7 kWp, es decir, cuatro módulos de 450 Wp. Solo se aprovechan de verdad si cargas en horario solar.
¿Necesito batería para dimensionar bien la instalación?
No es imprescindible, pero cambia el criterio. Sin batería dimensionas para cubrir el consumo diurno y minimizar excedentes. Con batería dimensionas para cubrir el consumo diario completo, lo que admite bastante más potencia pico. Decide primero el objetivo y después el tamaño: hacerlo al revés es el error más caro de todo el proceso.
Con esto ya tienes el método entero. El orden de trabajo es este y no admite atajos: descarga doce meses de consumo y la curva horaria de tu distribuidora o de Datadis; calcula tu fracción de consumo diurno sumando lo gastado entre las 9:00 y las 19:00; localiza tu zona climática y toma la producción específica orientativa de la primera tabla; corrígela por orientación e inclinación reales; divide la energía objetivo entre esa cifra para obtener los kWp; y reparte esos kWp entre la potencia del módulo que vayas a montar. Antes de cerrar nada, comprueba dos cosas que anulan cualquier cálculo bonito: cuántos módulos caben de verdad en tu cubierta neta y qué sombras tienes en diciembre. Y prueba a mover el lavavajillas y el termo a mediodía durante un mes antes de decidir: es gratis, y muy probablemente te ahorre dos módulos.
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