La pregunta que casi todo el mundo se hace antes de comprar un sistema de alimentación ininterrumpida es sencilla: ¿cuánto cuesta un SAI? La respuesta honesta es que depende, y bastante. El precio de un SAI puede ir desde unos 45 € para proteger un router de fibra hasta varios miles de euros en el caso de un equipo online de doble conversión pensado para un rack de servidores. Entre esos dos extremos hay un abanico enorme de potencias, topologías, autonomías y prestaciones que hacen oscilar la factura final.
En esta guía de precios te damos rangos orientativos en euros según la potencia (VA y W), el tipo de SAI y el caso de uso concreto, para que sepas qué presupuesto manejar antes de comprar. No hablamos aquí de qué es un SAI ni de sus diferencias con un estabilizador o un protector de sobretensiones: si necesitas esa parte conceptual, la tienes desarrollada en nuestra guía sobre estabilizador de tensión, SAI y protector de sobretensiones. Aquí nos centramos en lo que te va a costar y en cómo no pagar de más ni quedarte corto.
¿De qué depende el precio de un SAI?
Antes de mirar tablas de precios conviene entender por qué dos equipos que «sirven para lo mismo» pueden costar 60 € o 900 €. El precio de un SAI se explica por la combinación de cuatro grandes factores, y todos ellos empujan la cifra hacia arriba o hacia abajo. Comprenderlos te ahorra dinero, porque muchas veces se paga por potencia o prestaciones que nunca se van a usar, y otras veces se compra tan barato que el equipo no protege de verdad lo que debería.
El primer factor es la potencia, medida en voltamperios (VA) y en vatios (W). Cuanta más carga eléctrica tenga que sostener el SAI, mayor es su electrónica, su transformador y su banco de baterías, y por tanto su coste. El segundo factor es la topología: no cuesta lo mismo un SAI en espera (offline) que uno de línea interactiva o uno online de doble conversión, porque el nivel de protección y la calidad de la onda de salida son muy distintos.
El tercer factor es la autonomía, es decir, cuántos minutos aguanta con la carga conectada cuando falla la red. Más minutos significan más baterías o baterías de mayor capacidad, y eso encarece el conjunto de forma notable. El cuarto bloque son las prestaciones adicionales: pantalla LCD, onda senoidal pura, tarjeta de red SNMP para monitorización, formato rack, baterías intercambiables en caliente o mayor factor de potencia. Cada extra suma euros, así que el truco está en pagar solo por lo que tu instalación necesita de verdad.
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Precio de un SAI según potencia (VA y W)
La potencia es la primera variable que dispara o contiene el precio, así que empecemos por aclarar la confusión más común. Un SAI se anuncia normalmente en VA (voltamperios, potencia aparente), pero lo que de verdad puede alimentar se mide en W (vatios, potencia real). La relación entre ambos es el factor de potencia (FP): W = VA × FP. Los SAI antiguos y muy económicos tienen FP de 0,6, mientras que los modernos rondan 0,9 e incluso 1,0. Por eso un equipo de 800 VA a FP 0,6 solo entrega 480 W reales, y a la hora de dimensionar hay que fijarse en los vatios, no solo en los voltamperios que aparecen en grande en la caja.
Con esa idea clara, esta tabla resume los rangos de precio orientativos por potencia para SAI de gama doméstica y de oficina en España. Son horquillas amplias a propósito, porque dentro de cada tramo la topología y las prestaciones mueven mucho el precio final. Tómalas como punto de partida para fijar presupuesto, siempre «según potencia y topología».
| Potencia (VA) | Potencia real aprox. (W) | Rango de precio orientativo | Uso típico |
|---|---|---|---|
| 500 – 650 VA | 300 – 390 W | 45 – 100 € | Router y ONT de fibra, cámaras, PC básico, TPV sencillo |
| 800 – 1000 VA | 480 – 900 W | 70 – 220 € | Ordenador de sobremesa con monitor, NAS pequeño, videovigilancia |
| 1000 – 1500 VA | 600 – 1350 W | 150 – 420 € | PC potente o gaming, NAS de varias bahías, TPV con periféricos |
| 1500 – 2200 VA | 900 – 1980 W | 250 – 700 € | Estación de trabajo, comercio con varios equipos, pequeño rack |
| 2200 – 3000 VA | 1980 – 2700 W | 500 – 1600 € | Servidor en rack, centralita, infraestructura de pequeña empresa |
| Más de 3000 VA | Más de 2700 W | 1000 – 3000 € o más | Varios servidores, mini CPD, cargas críticas de negocio |
La lectura práctica de la tabla es que la mayoría de hogares y teletrabajadores se mueven cómodos en los dos primeros tramos, con presupuestos por debajo de 200 €. En cuanto entramos en oficina, comercio o servidores, el salto de potencia y de exigencia de calidad de onda empuja el precio hacia los cientos de euros, y ahí conviene afinar el dimensionado para no pagar de más. Sobredimensionar «por si acaso» es un error caro muy habitual.
Tipos de SAI y su precio: offline, línea interactiva y online
La topología es, junto a la potencia, lo que más condiciona cuánto cuesta un SAI. A igualdad de voltamperios, el precio puede multiplicarse por tres o por cuatro según cómo trate la corriente el equipo. Cada topología ofrece un nivel de protección y una calidad de onda distintos, y por tanto tiene sentido para usos diferentes. Elegir la topología correcta es la decisión que más te va a ahorrar (o costar) dinero.
SAI offline o en espera (standby)
Es la topología más económica y la que domina la gama doméstica. En condiciones normales la carga se alimenta directamente de la red, y solo cuando esta falla el equipo conmuta a batería en unos 4 a 10 milisegundos. Suele ofrecer onda senoidal simulada o escalonada, suficiente para fuentes de alimentación clásicas de ordenador. Su precio arranca en torno a 45 € y raramente supera los 150 € en potencias domésticas, lo que lo convierte en la opción lógica para proteger un router, un PC de sobremesa o una consola.
SAI de línea interactiva (line-interactive)
Es el «punto dulce» de calidad y precio para oficina, NAS y equipos algo más sensibles. Incorpora un regulador automático de tensión (AVR) que corrige subidas y bajadas de voltaje sin gastar batería, lo que alarga la vida de las baterías y protege mejor en zonas con red inestable. Según la gama entrega onda simulada o senoidal pura. Los precios van desde unos 90 € en 650-850 VA hasta 400-500 € en modelos de 2000-2200 VA con pantalla y buena autonomía.
SAI online de doble conversión
Es la topología de máxima protección y, lógicamente, la más cara. La carga se alimenta siempre desde el inversor (la corriente se convierte de alterna a continua y de nuevo a alterna), de modo que la salida es onda senoidal pura, sin tiempo de transferencia y totalmente aislada de los problemas de la red. Se reserva para servidores, equipos médicos, electrónica muy sensible o cargas críticas de negocio. Los precios parten de unos 300-400 € en 1000 VA y suben con facilidad por encima de 1500-2500 € en potencias de 2000-3000 VA.
| Topología | Rango de precio orientativo | Calidad de onda | Recomendado para |
|---|---|---|---|
| Offline / en espera | 45 – 150 € | Simulada / escalonada | Router, PC doméstico, consola, cámaras |
| Línea interactiva | 90 – 500 € | Simulada o senoidal pura (según gama) | Oficina, NAS, TPV, caldera, teletrabajo exigente |
| Online doble conversión | 300 – 2500 € o más | Senoidal pura permanente | Servidores, rack, equipos médicos, cargas críticas |
Cuánto cuesta un SAI para casa
En el entorno doméstico casi nunca hace falta gastar mucho, siempre que se acierte con la potencia y con el tipo de equipo. La clave es identificar qué quieres proteger y durante cuánto tiempo. En casa rara vez se busca seguir trabajando horas sin luz: basta con evitar apagones bruscos, guardar el trabajo, cerrar bien los equipos y protegerlos de picos y microcortes. Con ese objetivo, la mayoría de necesidades domésticas se cubren con presupuestos de entre 50 y 200 €.
SAI para router y teletrabajo
Mantener el router y la ONT de fibra encendidos durante un corte permite seguir conectado en videollamadas o teletrabajando aunque se vaya la luz del edificio. Como estos equipos consumen muy poco (entre 10 y 30 W entre router, ONT y switch), un SAI pequeño de 500-650 VA offline, que cuesta entre 45 y 90 €, puede dar varias horas de autonomía. Es una de las compras con mejor relación protección-precio que existen para un hogar conectado.
SAI para ordenador de sobremesa
Un PC de sobremesa con su monitor consume de 150 a 300 W, y un equipo gaming con tarjeta gráfica potente puede irse a 400-600 W. Para el primer caso, un SAI de línea interactiva de 800-1000 VA (unos 90-200 €) es más que suficiente para guardar y apagar con calma. Para un equipo gaming conviene subir a 1500 VA, con un precio de 200-350 €. Si tu fuente lleva PFC activo, prioriza modelos con onda senoidal pura para evitar apagados inesperados.

SAI para NAS y almacenamiento
El NAS es probablemente el equipo doméstico que más agradece un SAI, porque un corte durante una escritura puede corromper datos o el sistema de archivos. Por suerte consume poco (30-60 W en modelos de 2-4 bahías), así que un SAI de línea interactiva de 650-1000 VA, entre 100 y 250 €, ofrece autonomía sobrada y, muy importante, permite el apagado automático y ordenado del NAS mediante conexión USB. Ese apagado seguro es, muchas veces, la verdadera razón de comprar el SAI.
SAI para caldera y calefacción
Las calderas de gas modernas y las de pellets dependen de electrónica y bombas que se paran con cualquier corte, dejándote sin calefacción en pleno invierno. Aquí hay un matiz de precio importante: estos equipos suelen exigir onda senoidal pura, porque la onda simulada de los SAI baratos puede provocar fallos o ruidos en placas y motores. Un SAI de línea interactiva con onda pura de 800-1200 VA, en la franja de 150-350 €, es la elección segura para mantener la caldera operativa durante los cortes.
Cuánto cuesta un SAI para oficina y pequeña empresa
En un negocio el cálculo cambia, porque ya no se trata solo de no perder un documento, sino de no interrumpir la actividad ni perder ventas. Aquí el SAI deja de ser un accesorio y pasa a ser una inversión en continuidad. Los presupuestos suben respecto al hogar, pero siguen siendo muy razonables frente al coste de una parada. En oficina y pequeña empresa se manejan cifras que van desde los 200 € de un equipo compartido hasta los 1500-2500 € de un SAI online para servidores.
SAI para comercio, TPV y caja
En una tienda, que se caiga el TPV, el datáfono o la caja registradora significa dejar de cobrar. Un conjunto de TPV con periféricos consume del orden de 200-500 W, así que un SAI de línea interactiva de 1000-2000 VA, con un precio de 200-600 €, mantiene el punto de venta operativo durante los cortes y protege la electrónica de los picos. Si además tienes balanzas, impresoras de tickets o un pequeño servidor local, conviene dimensionar en la parte alta de esa horquilla.
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SAI para servidores y rack
Los servidores son la carga crítica por excelencia y casi siempre justifican un SAI online de doble conversión, con su onda pura permanente y su nula transferencia. Un servidor o un armario pequeño puede consumir de 500 a 1500 W, lo que lleva a equipos de 1500-3000 VA con precios de 700 a 2500 €. A esa cifra hay que sumar, muy a menudo, la tarjeta de red SNMP para monitorizar y gestionar el apagado remoto, y en muchos casos módulos de baterías adicionales para ganar autonomía. Es la instalación donde más se nota la diferencia entre comprar barato y comprar bien.
Autonomía y baterías: cómo influyen en el precio
Uno de los malentendidos más caros al comprar un SAI es pensar que «cuanta más autonomía, mejor». La autonomía cuesta dinero, y mucho, porque se consigue añadiendo baterías. La mayoría de SAI de gama doméstica y de oficina están diseñados para dar entre 5 y 15 minutos con la carga conectada: el tiempo justo para guardar, cerrar sesiones y apagar de forma ordenada, ya sea a mano o de forma automática. Para ese objetivo no necesitas autonomías de una hora, que dispararían el precio sin aportar valor real.
La autonomía real depende de la relación entre la carga conectada y la capacidad del banco de baterías. Un SAI que a plena carga da 5 minutos puede ofrecer 20 o 30 minutos si solo le conectas la mitad de su potencia. Por eso, una forma económica de ganar minutos es comprar un equipo algo más potente del que necesitas y usarlo al 40-50 % de su capacidad, en lugar de pagar módulos de baterías extra. Es un truco de dimensionado que rebaja el coste por minuto de autonomía.
Cuando de verdad necesitas autonomías largas (media hora, una hora o más), entran en juego los módulos o cabinas de baterías externas, que se conectan al SAI y multiplican los minutos disponibles. Estos módulos no son baratos: según la potencia del equipo, cada uno puede costar entre 150 y 800 €, y en instalaciones grandes se encadenan varios. Por eso, antes de pagar autonomía extra, conviene valorar si no sale más a cuenta un grupo electrógeno para cortes muy prolongados y dejar el SAI para cubrir el arranque del generador.
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Cuánto cuesta cambiar las baterías del SAI
Aquí llega uno de los costes que más gente olvida al calcular cuánto cuesta un SAI: el recambio de baterías. Las baterías de un SAI no son eternas. La mayoría de equipos domésticos y de oficina montan baterías de plomo selladas AGM/VRLA, que tienen una vida útil de entre 3 y 5 años en condiciones normales. El calor, los ciclos de carga y descarga y una ventilación pobre la acortan. Llegado el momento, el SAI avisará de que debe sustituir la batería, y no cambiarla deja el equipo sin protección real.
El coste del recambio depende del número y tipo de baterías. Una batería individual de 12 V y 7-9 Ah cuesta entre 15 y 40 €. Un SAI doméstico pequeño con una sola batería se renueva por 20-50 €; un equipo de línea interactiva de 1000-2000 VA con dos a cuatro baterías, por 60-200 €. En SAI online potentes con cabinas de baterías, la sustitución puede irse a varios cientos de euros. Como regla orientativa, el recambio suele representar entre el 30 % y el 50 % del precio original del equipo.
Una alternativa cada vez más presente son los SAI con baterías de litio (LiFePO4), que ofrecen una vida útil de 8 a 10 años, resisten mejor el calor y toleran más ciclos. Su desembolso inicial es más alto, pero al espaciar tanto los recambios pueden salir más económicos a largo plazo, sobre todo en instalaciones donde parar para cambiar baterías cada tres o cuatro años es costoso. Para un cálculo realista del gasto, conviene sumar al precio de compra al menos uno o dos recambios de batería a lo largo de la vida del SAI.
Conviene no esperar a que el equipo se quede sin protección real: las señales de baterías agotadas son una autonomía que se desploma, pitidos de aviso repetidos o el indicador de sustitución encendido en el panel. Cambiarlas a tiempo, con recambios del voltaje y amperaje correctos, cuesta una fracción del equipo completo y evita tener que reponer el SAI entero antes de tiempo. Anotar la referencia exacta de la batería original facilita encontrar el recambio compatible sin sobresaltos de precio ni de compatibilidad.
Factores que encarecen un SAI
Más allá de la potencia y la topología, hay una serie de prestaciones que explican por qué dos SAI de los mismos voltamperios pueden tener precios muy distintos. Conocerlas te permite decidir cuáles merecen la pena en tu caso y cuáles son gasto superfluo. La lista siguiente recoge los «extras» que más suben la factura, ordenados de más a menos habituales en la gama profesional.
- Onda senoidal pura: imprescindible para calderas, motores y fuentes con PFC activo. Encarece frente a la onda simulada, pero evita fallos.
- Formato rack 19″: los equipos para armario suelen costar más que su equivalente en torre por su formato y refrigeración.
- Tarjeta de red SNMP: permite monitorizar y apagar equipos por red. Suele venderse aparte y añade entre 50 y 200 €.
- Pantalla LCD y gestión avanzada: facilitan ver carga, tensión y estado de batería, y suman coste respecto a modelos con simples leds.
- Baterías intercambiables en caliente (hot-swap): permiten cambiar baterías sin apagar la carga, muy valorado en servidores.
- Alto factor de potencia (FP 0,9-1,0): entrega más vatios por cada VA, pero encarece la electrónica del equipo.
- Autonomía ampliable con módulos externos: la posibilidad de encadenar baterías añade coste de fábrica y de los propios módulos.
El consejo de especialista es sencillo: paga por la onda senoidal pura cuando tu carga lo exija, invierte en gestión por red (SNMP) si tienes servidores que apagar de forma ordenada, y prescinde de prestaciones que no vayas a usar. Muchos equipos domésticos se venden con extras pensados para empresa que, en casa, solo suben el precio sin aportar protección adicional.
El coste de no tener un SAI
Para valorar bien si un SAI es caro o barato conviene mirar la otra cara: lo que cuesta no tenerlo. Un corte de luz, un microcorte o un pico de tensión que aparecen en el momento equivocado pueden salir mucho más caros que el propio equipo. Y no hablamos solo de la molestia de reiniciar: hablamos de pérdida de datos, de daños en el hardware y de horas de negocio paradas que no se recuperan.
El primer coste es la pérdida de información: trabajo sin guardar, bases de datos corrompidas, sistemas de archivos dañados en un NAS o servidor tras un apagón durante una escritura. Recuperar esos datos, cuando es posible, cuesta tiempo y dinero, y a veces simplemente no se puede. El segundo coste es el daño físico al equipo: los picos y sobretensiones degradan y estropean fuentes de alimentación, placas y discos, acortando la vida de aparatos que valen muchas veces más que el SAI.
En un negocio se añade el coste más difícil de asumir: el tiempo de inactividad. Un comercio con el TPV caído deja de vender; una oficina con los servidores parados detiene a toda la plantilla; un profesional en videollamada pierde una reunión clave. Puesto en euros por hora, ese lucro cesante supera con rapidez el precio de un SAI bien dimensionado. Por eso, más que un gasto, un SAI es un seguro barato frente a un riesgo caro.
Cómo dimensionar un SAI para acertar con el presupuesto
Dimensionar bien es la mejor forma de no pagar de más. El proceso es más sencillo de lo que parece y evita tanto quedarse corto (el SAI se apaga antes de tiempo) como pasarse (gastar en potencia que no se usa). Con cuatro pasos tendrás claro qué equipo comprar y qué presupuesto necesitas, ajustado a tu caso real y no al que sugiere la caja más llamativa de la estantería.
El primer paso es sumar el consumo en vatios de todo lo que quieras proteger. Mira las etiquetas de cada equipo o usa un medidor de consumo enchufable; suma los vatios reales de PC, monitor, router, NAS o TPV. El segundo paso es aplicar un margen de seguridad del 20-30 % sobre ese total, para no hacer trabajar al SAI al límite y para dejar sitio a futuras ampliaciones. Si la suma da 300 W, busca un equipo capaz de entregar unos 380-400 W reales.
El tercer paso es convertir esos vatios a VA teniendo en cuenta el factor de potencia del SAI, para elegir el modelo correcto sin fiarte solo de los voltamperios anunciados. El cuarto paso es decidir la autonomía y la topología: minutos suficientes para apagar de forma ordenada y la topología que exija tu carga (offline para lo básico, línea interactiva para oficina y equipos sensibles, online para servidores y cargas críticas). Con estos cuatro datos entras en la tienda sabiendo exactamente qué buscar y cuánto deberías gastar, sin dejarte guiar por el marketing.
Un detalle que se pasa por alto y encarece el presupuesto cuando se ignora es el pico de arranque de ciertos equipos. Motores, bombas de calderas, compresores de neveras o algunas fuentes demandan durante un instante bastante más potencia que en régimen normal, y un SAI ajustado al consumo medio puede saltar por sobrecarga justo cuando entra en batería. En estos casos conviene dejar un margen extra sobre el 20-30 % habitual, o consultar la corriente de arranque del aparato, para no comprar dos veces el mismo SAI por haberlo dimensionado corto.
Marcas de SAI y su rango de precios
La marca también influye en el precio, aunque menos de lo que suele creerse, porque dentro de cada fabricante hay gamas domésticas asequibles y series profesionales de coste elevado. En el mercado español, tres nombres concentran buena parte de la oferta fiable, y merece la pena conocer su posicionamiento para orientar el presupuesto. Todos ofrecen equipos para hogar, oficina y empresa, con la ventaja de contar con soporte y recambios de baterías disponibles a largo plazo.
Schneider Electric (APC) es probablemente la marca más conocida. Su serie Back-UPS cubre la gama doméstica y de oficina con precios desde unos 55-60 €, mientras que la familia Smart-UPS, de línea interactiva y online, se dirige a servidores y rack con cifras de varios cientos a más de mil euros. Salicru, fabricante español, ofrece una relación calidad-precio muy competitiva en toda su gama, desde equipos domésticos económicos hasta series online profesionales, con la ventaja de soporte y repuestos en España.
Riello UPS, de origen italiano, es un referente en el ámbito profesional y online de doble conversión, con equipos muy sólidos para entornos exigentes y precios acordes a su nivel de protección. Elegir entre una u otra marca es, sobre todo, elegir la gama adecuada: un Back-UPS básico y un Smart-UPS online son ambos «APC», pero su precio y su propósito no tienen nada que ver. Lo importante es partir de tu caso de uso y tu presupuesto, y dentro de ahí escoger un fabricante con buen soporte y recambios garantizados.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto cuesta un SAI básico para casa?
Un SAI doméstico básico de tipo offline y 500-850 VA cuesta habitualmente entre 45 y 130 €. Con ese presupuesto proteges un router, un ordenador de sobremesa o una consola frente a cortes y picos. Es la compra de mejor relación protección-precio para la mayoría de hogares que solo buscan guardar el trabajo y apagar con seguridad.
¿Qué SAI necesito para un ordenador y cuánto vale?
Para un PC de sobremesa con monitor (150-300 W) basta un SAI de línea interactiva de 800-1000 VA, con un precio de 90 a 200 €. Si es un equipo gaming de 400-600 W, conviene subir a 1500 VA, entre 200 y 350 €. Si la fuente lleva PFC activo, elige onda senoidal pura para evitar apagados inesperados.
¿Cada cuánto y cuánto cuesta cambiar las baterías del SAI?
Las baterías de plomo de un SAI duran de 3 a 5 años y hay que sustituirlas cuando el equipo lo indica. El recambio cuesta entre 20 y 50 € en un SAI doméstico pequeño y entre 60 y 200 € en equipos de oficina de 1000-2000 VA. Como referencia, el recambio suele suponer entre el 30 % y el 50 % del precio original.
¿Merece la pena un SAI online de doble conversión para casa?
Para uso doméstico normal casi nunca compensa: un SAI online cuesta desde 300-400 € y su onda pura permanente está pensada para servidores y cargas críticas. En casa, un equipo de línea interactiva con onda senoidal pura protege de sobra por bastante menos dinero. El online tiene sentido cuando proteges servidores, equipos médicos o electrónica muy sensible.
¿Cuánta autonomía da un SAI y cuánto cuesta ampliarla?
La mayoría de SAI ofrecen de 5 a 15 minutos a plena carga, tiempo suficiente para apagar de forma ordenada. Ampliar la autonomía requiere módulos de baterías externos que cuestan entre 150 y 800 € cada uno. Antes de pagar por más minutos, valora usar un equipo más potente al 40-50 % de su capacidad, que gana autonomía sin ese coste extra.
¿En qué se diferencia el precio de un SAI para oficina del de casa?
Un SAI de oficina o pequeña empresa suele costar entre 200 y 600 € por su mayor potencia, su onda senoidal pura y prestaciones como la gestión por red. Para servidores en rack, un equipo online sube a 700-2500 €. La diferencia se justifica porque en un negocio el SAI protege la continuidad de la actividad, no solo un documento sin guardar.
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